Xanciño de Zoxín, o Can Canito e o Coello Coli

TARDES DE LECER NA
FUNDACIÓN WENCESLAO FERNÁNDEZ FLÓREZ

Xanciño de Zoxín e o can Canito e o coello Coli

Xanciño.jpg

 O libro Xanciño de Zoxín e o can Canito e o coello Coli é un relato que pertence ao escritor Xosé Fuentes Alende. Foi publicado pora editorial Asociación Galega para a Cultura e a Ecoloxía (AGCE, S.L.) na súa colección de “Escritores populares”. As ilustracións que acompañan o texto de Xosé Fuentes saen da man de Xosé Crespo.

Esta obra recolle relatos de carácter popular onde Xanciño, o protagonista, representa a calquera rapaz de aldea da Galicia de mediados do século XX.

Con esta historia, o seu autor rememora e pon en valor costumes e tradicións, maxia, crencias e outros elementos propios da nosa terra que, na actualidade, nesta sociedade que avanza dun xeito voraz, corren grave perigo de extinción.

Para presentar este libro contaremos coa presencia do Vicepresidente da FWFF, don Avelino Pousa Antelo, o director da mesma, don Antonio Montero Carro, o autor do libro, don Xosé Fuentes Alende, así como o editor, don Estanislao Fernández de la Cigoña, entre outras personalidades do noso mundo cultural.
 
Este acto terá lugar na tarde do día 26 por volta das sete da tarde en Villa Florentina.

Barrios residenciales

No hace mucho tiempo, concretamente hace un mes, dedicamos una sesión de exploración de la Biblioteca de WFF a la figura de una escritora sumamente interesante y desconocida en la actualidad. Se trata de Mercedes Ballesteros, conocida también por su apodo de Baronesa Alberta.

Decíamos en aquella ocasión que la Baronesa Alberta también había colaborado con la revista de humor “La Codorniz”. Hoy queremos reproducir aquí, precisamente, un artículo suyo titulado “Barrios residenciales”, aparecido en el número 533 del 27 de enero de 1952, donde habla de las colonias, de las urbanizaciones, de esos barrios alejados de las ciudades donde se supone que se “vive mejor”, que “hay más calidad de vida”, que se “disfruta de mayor bienestar”, donde se está a caballo entre el campo y la ciudad, pero sin poder disfrutar de las ventajas del uno y ni de la otra.

Sobre las ”colonias”, nombre con el que antes se conocía a los ”barrios residenciales”, ya había escrito Fernández Flórez en su novela El hombre que compró un automóvil, donde quedaba claro que, de no tener coche, era imposible vivir en un lugar tan apartado de la urbe. Hoy en día las cosas han cambiado mucho y el tiempo y el espacio han perdido su valor.

Pero mañana dedicaremos este apartado a tal cuestión. Ahora lean con atención, reflexionen y disfruten con la comparación y coméntenlo con sus amigos, con sus vecinos, con sus familiares… En definitiva, conversen, tertulien, compartan.

Ah… y no se vayan de vacaciones, por favor: practiquen el veraneo, que es más interesante. 

BARRIOS RESIDENCIALES

Eso de “barrio residencial” parece un alocución venida de Guatemala. No sé si tendrá raíces profundamente hispánicas, pero nos suena un poco a aguacate. Cuando Madrid era pequeño, a las barriadas extremas, pobladas de hotelitos más o menos vascos o más o menos andaluces, según las oscilaciones del mal gusto de los contratistas, se les llamaba colonias. Tampoco comprendo el motivo de esta denominación, y, no sé por qué, vuelva a sonarme a transmarino. Pero se ha dejado de decir “colonias”, que sonaba un poco a medio pelo, y se ha empezado a designar a las urbanizaciones de casas propias, garaje, piscina, toldo color naranja y perro dogo, con el bonito nombre de “barrio residencial”.

En el antiguo sistema cabía el hecho de que se mezclase la propiedad privada con el comercio privado. Acompañaba al hotelito de deleznable mampostería barata, el carro del buhonero, bien surtido de hojas de afeitar, cepillos y tarjetas postales para el novio de la criada. Iban allí, a esos confines a donde no alcanzaba el metro, ciertos mercaderes trashumantes, con su cargamento de quincalla útil. Eran como esos viajantes sirios o sefarditas, que arriban de vez en cuando a las prisiones de las Guayanas para surtir a los presos de lo que su aislamiento les tiene privados. Y en las “Colonias”, donde todavía las casas tenían nombre de hijas de familia, “Pepita”, “María Asunción” o “Lolita”, la llegada del mercader, con su aire de haber atravesado el desierto a lomos de dromedario, se reciben con alborozo: “¿Trae usted betún para el calzado?”, “La semana que viene necesito dos botes de sidol, un plumier y una esponja”, “¿Me ha traído usted el rollo para la máquina de retratar?…”

Hoy ha desaparecido ese pequeño comercio que traía siempre una mercancía un poco estropeada, y oliendo a moho, como salvada de un naufragio. Y a la par que el comercio, también se ha esfumado la industria. Se han extinguido los pequeños talleres. ya no se oye el serrucho del carpintero, ni el soplete del fontanero, ni el taco redondo del zapatero remendón.

Y es sólo por eso. Porque ahora a las colonias de hoteles propios se les llama “barrios residenciales”. Y lo primero que proscribe la distinguida ley de estos sitios es la presencia de faena. Ver trabajar es una de las cosas que más irritan al ocioso.

Por eso, si uno llega a sufrir un percance en un sitio tan “chic” se tiene que reventar. SE se le avería la bicicleta, ¿dónde hay un taller? En ninguna parte. Un taller es feo, es antiestético, anti “residencial”. Bicicleta a cuestas hay que ir de puerta en puerta, de verja en verja, y habérselas con cada perro como un caballo, preguntando: ¿Dónde me podrían arreglar esto? Y señala uno con vergüenza su bicicleta manca, como un pobre mutilado napolitano ante los turistas -mitad avergonzado, mitad esperanzado- su pierna rota. Pero no hay parches. Hay bouganvilias, hay rosales, piscinas, cenadores y whisky, pero no hay recauchutado.

Cuando después se llega al extremo de no esperar ya nada de la vida sinó una gaseosa, tampoco se encuentra la gaseosa. Todos reciben allí sus bebidas por valijas y las guardan en sus frigidaires. ¿Para qué instalar un vulgar aguaducho que, además, estropearía el conjunto? Ni parche, ni gaseosa, ni carpintero compasivo para darnos un martillazo a tiempo en la rueda estropeada.

Y nos vamos hacia el corazón de la ciudad, hacia esas calles feas y sucias donde no hay perros pasados por el “clearing”, ni enredaderas de madreselvas, pero donde aparece en una esquina el primer hombre vestido con un mono azul. Es un hombre desgreñado y hábil, que nos soluciona el problema. Y pensamos que en ese punto de la ciudad, donde toda belleza se ha perdido, acaba la civilización y empieza la cultura. O, dicho de otro modo, acaba la bouganvilia y empieza el parche.”

BARONESA ALBERTA

WFF e La Codorniz

O día 8 de Xuño de 1941 saíu á luz o primeiro exemplar da revista de humor “La Codorniz” e fíxoo -en palabras de Antonio Mingote- “sobrevolando una España en ruinas, sumida en la miseria y el rencor”. Eran tempos difíciles e críticos en que non se podía falar, tempos poucos propicios para o riso.

“La Codorniz” Foi fundada por Miguel Mihura, a quen acompañaron humoristas como Tono, Herreros, o propio Fernández Flórez, Manuel Halcón, Joaquín Calvo Sotelo, José López Rubio…

la codorniz.jpg

Wenceslao Fernández Flórez foi un dos primeiros colaboradores da revista, aparecendo xa no primeiro número un artigo titulado “En busca de una reputación”. Este artigo é utilizado polo seu autor para defender a súa posición de home serio, a búsqueda dunha reputación de home serio ante o público. E despois de darse conta, na súa traxectoria profesional, literaria e xornalística, de que o seu obxectivo non foi conseguido, entón opta por deixar de escribir. Mais esta determinación condúceo ao fracaso, pois mentres un home serio pode ocupar calquera outro posto en calquera outro lugar, un humorista só pode ser… un humorista, está condenado a ser só humorista. E é que, ser humorista está moi mal visto. Ser humorista implica non poder chegar a ser tomado en serio en ningún ámbito da vida. E, levando á esaxeración a situación vivida durante a persecución á que foi sometido durante os anos da Guerra Civil, explica:

“Sólo hubo en mi vida una época en la que mis aspiraciones se cumplieron. Fué durante la revolución marxista. Nunca olvidaré aquel momento en que comprendí claramente que los rojos querían matarme. No se lanzan patrullas armadas de pistolones -me dije a mí mismo- contra un hombre sencillamente jovial; cuando las turbas me buscan es que han compredido que soy un escritor profundamente serio, con una seriedad que ha llegado a irritarles. En mí no persiguen al patrono ni al poseedor de vajillas de plata, sino  mi seriedad, que es todo lo que tengo. Al fin se ha hecho la luz en sus cerebros.”

Non tendo triunfado esta perspectiva, e ante a próxima apertura do semanario “La Codorniz”, Fernández Flórez di:

“Pero ahora se me ofrece una ocasión que me parece infalible. Mi mala fama nació en periódicos graves, pero es seguro que no se mantendrá en revistas festivas. Es la técnica que siguen las muchachas un poco gordas que se hacen acompañar de amigas mucho más gordas. Al saber que iba a aparecer próximamente un hebdomadario de humor, escrito por la gente de más gracia de España, corrí a pedir espacio en sus páginas.”

E así, expostas as razóns da súa presencia en “La Codorniz”, pasa a convertirse nun colaborador habitual co consentimento experimental do seu director.

Descubre o Bosque Animado!

XEOGRAFÍA ANIMADA

Velaquí presentamos hoxe un punto de especial interés dentro da descrición xeográfica que aparece no Bosque Animado. Trátase do Monte Xalo, cuxas sinuosas curvas poden apreciarse desde algúns puntos da nosa parroquia, tal e como describe Fernández Flórez no seu libro:

 ”Después de la carretera, Geraldo ve la extensión jibosa de los sembrados -remiendos de distinto verdor cosidos con el hilo claro de los senderos- bajar hasta allí, donde los álamos negros y los mimbres y los abedules se aprietan, a entrambas orillas del río, ocultándolo y delatándolo a un tiempo. Y más allá, la tierra que comienza a subir nuevamente -toda oscura de pinos- por San Julián de Bribes; y las fragas de Santa María de Vigo, acuchilladas por congostras sombrías y húmedas; y en la lejanía, el monte Xalo, alto, pardo y huraño, que niega a los hombres la leña y el sustento, y que dibuja con sus cimas en el confín la silueta de un obispo yacente, con la mitra puesta en las manos cruzadas sobre al hábito.”

monte xalo.jpg

Sobre Monte Xalo.

Retamos a todos aqueles que así o desexen a que se acheguen a San Salvador de Cecebre para tratar de descubrir desde a nosa parroquia o sinuoso perfil do bispo xacente, coa mitra nas súas mans cruzadas riba do hábito… E todo aquel que así o desexe, que así o descubra, convidámolo a que tome unha fotografía da vista e nola envíe a fundawenceslaoff@gmail.com

Pío Baroja na Biblioteca de WFF

TARDES DE LECER NA FUNDACIÓN WENCESLAO FERNÁNDEZ FLÓREZ

Explorando a Biblioteca de WFF co Profesor David Meier

Na tarde do pasado sábado, tivemos o pracer de sumerxirnos na Biblioteca cecebrense de Wenceslao para indagar e coñecer, através dela, algo máis sobre a vida e obra do prolífico escritor Pío Baroja.

exterior.jpg   novelistas de hoy - la obsesión del misterio .jpg

La obsesión del misterio, obra de Pío Baroja en que se centrou esta sesión literaria conducida por David Meier, a quen vemos nas imaxes que ilustran este artigo en dous momentos da xornada.

Pío Baroja 2.jpg   DSC00005b.jpg

O achegamento á figura de Baroja, autor de La obsesión del misterio e de obras tan variadas e numerosas, resulta dun particular interés para o lector vocacional e reflexivo, ao que debemos engadir a lectura do seu discurso de ingreso na RAE titulado “La formación psicológica de un escritor” e tamén algúns dos seus traballos de articulista, como os que aparecen recollidos (talvez algo ao seu pesar) na obra Nuevo tratado de Arlequín, editada por Caro Raggio, irmán do escritor, en 1917. Poden apreciarse nestas lecturas algúns dos pensamentos de Pío Baroja.

nuevo tablado.jpg   discurso.jpg

Pío Baroja naceu en San Sebastián en 1872 e está incluído no grupo de escritores que forman a Xeración do 98. De carácter impulsivo, posiblemente algo irritable, estudou a carreira de Medicina sen chegar a exercela máis alá de dous anos. A súa vocación, puramente encamiñada ao campo literario, puido ser axeitadamente explotada despois de se ter instalado en Madrid. Publica a súa primeira obra en 1900, Vidas sombrías, composta por unha serie de contos. O éxito desta obra serviralle de rampa de lanzamento para a publicación dunha obra inmensa, moita dela agrupada en triloxías como a titulada “El Pasado”, que forma parte tamén da Biblioteca de WFF. Autores como Azorín, Unamuno ou Maetzu foron quen de eloxiar esta creación literaria. Igual que Wenceslao, tamén Pío Baroja foi un grande viaxeiro que percorreu a xeografía española, ademais de países como París (onde estivo un tempo durante a Guerra Civil), Holanda, Noruega, Bélxica, Alemaña, Suiza…

P�O BAROJA.jpg

Na súa obra inspírase en vivencias persoais, facendo uso dun grande rigor histórico misturado coa imaxinación e pode ser encaixada a súa creación dentro da escola realista. Neste sentido, ao igual que Fernández Flórez, foi sempre un grande admirador do escritor inglés Charles Dickens.

Recomendamos a lectura deste escritor, produtor dunha obra inxente, e recomendamos, tamén, para todos aqueles amigos da reflexión, a lectura do discurso de ingreso na RAE, contestado por Gregorio Marañón, así como os seus traballos xornalísticos, moitos deles de plena actualidade. Velaquí unha mostra de pensamento universal:

El optimismo de la falsificación y de la mentira entusiasma a mucha gente. A mí no me ha entusiasmado nunca, aunque esté envuelto en una retórica fastuosa.” No capítulo “Optimismo e ideal”, do discurso de ingreso na RAE, pronunciado o 12 de maio de 1935.

Explorando a Biblioteca de WFF

Mañá, sábado día 19 de xullo, por volta das sete, temos unha nova cita en Villa Florentina para continuar Explorando a Biblioteca de WFF co profesor David Meier.

fachada pr1.jpg

Como xa ven sendo adoito, queremos amosar aos nosos visitantes unha imaxe máis ampla da figura do autor de tan prolífica obra, como é WFF, á marxe das lecturas propias da súa creación literaria ou xornalística. O descubrimento da súa Biblioteca ofrece ao visitante un xeito diferente de coñecer ao escritor onde se favorece, ao remate de cada sesión, unha ocasión para a conversa e o intercambio conxunto de pareceres.

Na tarde que nos ocupa falaremos da novela La obsesión del misterio, do escritor pertencente á Xeración do 98 Pío Baroja, nacido en San Sebastián en 1872, estudante de Medicina que só dedicou dous anos ao exercicio da profesión. Foi colaborador de xornais como El País, El Imparcial ou El Globo e autor de numerosas novelas entre as que destacamos Vidas sombrías (1900), Aventuras, inventos y mistificaciones de Silvestre Paradox (1901), La Busca, Mala Hierba e Aurora roja, todas elas publicadas en 1904, forman a triloxía La lucha por la vida; Las tragedias grotescas (1907) ou Zalacaín el Aventurero, publicada en 1909.

A súa obra foi traducida a numerosas linguas europeas. Pío Baroja morreu en Madrid en 1956.

—————-||—————

Doutra banda, temos que lembrar que o sábado pasado, na nosa Caixa dos Contos Favoritos, por cuestións técnicas, non foi realizada a votación pertinente para elexir o conto do vindeiro mes de agosto, sendo feita no día de onte na reunión celebrada no gabinete da Compañía de Teatro Infantil “O Polo Saltón”, da FWFF mentres se desenvolvía o concurrido curso de cestería na Aula de Natureza. Con tal motivo, para deleite de moitos, agás o emperador, o conto que será lido na vindeira sesión será O traxe novo do emperador.

 PICT0151[1]b.jpg   PICT0132[1]b.jpg

(Velaquí vemos unhas imaxes da lectura d’A Princesa e o Chícharo, cedidas por Anxo Hermida)

E, noutra orde de cousas, anunciamos que o grupo de teatro Fas-que-fas, da FWFF, está a preparar nestes instantes a súa próxima función de Teatro Mudo.

Hoxe, cociña…

Se hai un libro de cociña cargado de peculiares recetas, ese é La cocina práctica, de Picadillo. Sobre este xornalista, amigo do xantar e da boa mesa, temos falado xa en anteriores ocasións con motivo dunha tertulia celebrada no noso faladoiro dominical Té con Historias.

picadillo.jpg

Imaxe do recetario Vigilia reservada

Hoxe, día 17 de xullo, en pleno verán, ofrecemos unha receta idónea para unha cea de fin de semana. Trátase do Bacalao de PP y W, unha obra culinaria que Picadillo dedica a Fernández Flórez como mostra da súa amistade, e que comeza así:

Bacalao de PP y W

Plato muy liso y muy llano,

sin complicación ninguna,

que dedica muy ufano,

el autor de “Pote Aldeano”

al autor de “Luz de Luna“.

Se coge una hoja de bacalao muy delgada, tan delgada como Wenceslao Fernández Flórez, y se toman unos tomates muy gordos, tan gordos como yo. Se desala a Flórez y se me parte en pedazos a mí, y en una tartera, capa de pedazos de Flórez desalados y capa de yo.

Fuego lento; refrito por encima de aceite; mucha cebolla y ajos cuándo Flórez está cocido. Diez minutos más de fuego y un perejil final reducido a picadillo con alguna sal si la necesitase.

Y así es la vida. Yo estaré dividido por el eje, pero usted, amigo mío, se queda sin sal, que es bastante peor.”

Bon proveito!

Títeres e marionetas

Este é o título dun interesante libriño do xornalista e intelectual barcelonés Sebastián Gasch que forma parte da Biblioteca WFF. Non é o caso agora centrarnos na figura do seu autor, interesado por todo tipo de artes plásticas, pois este labor correspóndelle a David Meier, con quen teremos unha cita o vindeiro sábado. Mais parécenos oportuno resaltar a relevancia que as chamadas artes escénicas teñen para Fernández Flórez, aínda que a súa produción literaria esté centrada, fundamentalmente, na novela.

Gasch.jpg

Mais, dado o polifacético espírito do escritor, así como da propia FWFF, que dá acobillo todos os fins de semana a actividades de diversa índole escénica, queremos amosar hoxe o noso interés por esta atractiva manifestación artística e, como non pode ser doutro xeito, cómpre comezar por facer unha definición, tal e como fai Gasch nun dos primeiros capítulos da súa obra. ¿Que é un títere? ¿Que é unha marioneta? ¿Que diferencia hai entre uns e outros? Hum… Vexamos o que nos di en “Bosquejo de una definición”:

Es muy curiosa la confusión que nace al hablar de títeres y marionetas hasta el punto de que muchas veces no pueden distinguirse unos de otros. Sin embargo, si hacemos la debida distinción, vemos al punto que ambos presentan notables diferencias de técnica e incluso de origen. De unos y otros, cada país, cada región de Europa, tiene su historia sazonada con lugareño sabor.

ilustración Gasch.jpg

Los títeres accionados a mano constan de cabeza de cartón, madera o pasta. Son huecos de cuerpo y de brazos, los cuales se hallan simulados por el antebrazo y dedos del titiritero.

Las marionetas, en cambio, están accionadas mediante hilos de acero o cáñamo. Muévenlas verdaderas compañías de actores líricos y dramáticos y cantan por su boca sopranos, tenores, barítonos y bajos. Interpretan dramas y adaptaciones de toda suerte de obras. Son excelentes músicos y bailarines. Actúan ante un público numeroso, por lo general, en salas teatrales, en tanto que sus hermanos menores, los títeres, lo hacen ante un conjunto reducido de espectadores y en salones pequeños.”  

Títeres y marionetas, de Sebastián Gasch foi publicado pola Librería Editorial ARGOS, de Barcelona, en 1949.

Non entraremos agora en disputa sobre esta cuestión, pois cada unha destas dúas manifestacións ten as súas propias e variadas características e hoxe en día existen grandes festivais, mesmo ao aire libre, dedicados a títeres e marionetas de países diversos onde se poden apreciar as máis vertixinosas peripecias da fantasía e da imaxinación empregadas polos seus creadores.

Sobre a cousa universitaria

En El secreto de Barba Azul aparecen retratadas dúas personaxes verdadeiramente interesantes por canto amosan en si mesmas visos de actual realidade. Son os profesores Zig e Zag, dúas lumbreiras universitarias de fondo alcance que nos permiten entroncar co artigo publicado no día de onte.

El secreto 0.jpg

El secreto de Barba Azul. Deseño de Bartolozzi para a Editorial Atlántida.

Reproducimos o fragmento da novela onde se describen os procesos de medre científico, social e espiritual destas dúas singulares figuras.

“El profesor Zig había alcanzado la celebridad de un modo poco comprensible. Después de intervenir brillantemente en una larga campaña electoral en favor de Sottero, la nación reconoció que nadie como él podría enseñar química, y le otorgó la cátedra universitaria. Cuando -dos años después- publicó un tratado en el que expresaba valientemente su conformidad con las teorías y procedimientos químicos más conocidos, la nación se apresuró a elegirle diputado, y en una crisis parcial, Sottero le encomendó la cartera de Marina.

El profesor Zag se reveló de muy distinta manera. Como les ocurre frecuentemente a los genios, luchó contra la incomprensión de sus contemporáneos en los comienzos de su vida. Enemigo de la ostentación, jamás pronunció discurso alguno. Cuando se casó con la hija de Gódmil, jefe de la oposición monárquica, cayó el velo que cubría los ojos del país y se le encomendó la tarea de instruir a los jóvenes que quisiesen aprender Geología en las Universidades del reino. Zag continuó hoscamente encerrado en su ciencia. Tuvo un hijo. Esto alborozó tanto a una parte del pueblo, que Zag fue nombrado senador inmediatamente. Y cuando hubo demostrado, con tres críos más confeccionados conla inteligente colaboración de la hija de Gódmil, su talento de geólogo, juró, en un Gabinete presidido por su suegro, el cargo de ministro de la Gobernación.

Aunque tanto Zig como Zag no habían concurrido nunca a sus cátedras, su labor de educadores era sobradamente conocida en Surlandia. El señor Zig había publicado un volumen en el que probaba que el atraso de la cultura nacional se debía a la falta de atención de los alumnos. En ese libro recogía las opiniones de Zichen, Wundt y otros autores extrangeros, que aseguraban que, cuando se oye con atención, las cejas se elevan, en la frente se forman pliegues horizontales, la boca permanece abierta y es lenta la respiración. Reproducía cartas de doscientos profesores surlandeses que certificaban no haber visto a ningún alumno suyo con tal expresión en todos los días de su vida.”

Hum… ¿Será esta unha das causas do fracaso escolar nos nosos días? ¿Habería que fomentar, en todo caso, a expresividade facial propia da atención para aumentar o éxito estudantil? ¿Sería bo formar profesores especializados exclusivamente nesta cuestión? A iniciativa acaba de ser lanzada…

Familia política

WENCESLAO FERNÁNDEZ FLÓREZ, XORNALISTA

WFF.jpg

La gente malpensada, viendo como un político se preocupa por el bienestar de algún miembro de su familia auxiliado por su posición social, suele creer que el político en cuestión es un chanchullero. Nosotros queremos volver hoy en favor del político. Porque, ¿acaso no tienen derecho estos prohombres públicos, de agitada vida, a tener familia y dedicarle sus amorosas e inocentes atenciones? ¿Acaso no es lógico pensar que, ya que la tienen, quieran lo mejor para sus miembros? Cualquiera de nosotros, con nuestros primos, hermanos, cuñados y demás parientes, haría lo propio por sacar del paso a cualquiera de ellos si lo viésemos en unha situación delicada y angustiosa. Es lo natural, lo que dicta el instinto natural del hombre.

La cosa esa de la aptitudes… en fin… Esa es otra cuestión que nada tiene que ver en esto.

Ejemplificaremos este breve comentario con una crónica de Wenceslao Fernández Flórez publicada en el diario coruñés El Noroeste el 10 de octubre de 1915.

LA MAQUETA DEL PRÓCER

“Antes de transmitir a nuestros lectores la impresión de una visita a la Exposición de anteproyectos del monumento a Cervantes, queremos servirle, relacionada con este asunto, una nota de cierto regocijo.

Un prócer, hermando dignísimo de un político famoso, ha concurrido a esta exposición con un trabajo.

Su nombre no hace al caso. Todo el mundo sabe que el político aludido creó en Salamanca la Facultad de Medicina con el propósito, ya triunfante, de que su hermano se hiciese doctor en ella. En un solo examen, el prócer aprobó todas las asignaturas. Es una fiera del entendimiento. Todo el mundo sabe también que, hace unos cuantos meses, un administrador del prócer se fugó llevándose unos cuantos miles de duros. Estos dos hechos son los que más han traído y llevado el nombre del ilustre personaje por las columnas de la prensa española. Ahora, que el prócer es también un artista.

Naturalmente que las gentes son malas y se hartan de divulgar atrocidades con el objeto de restar méritos a los hombres de valía. Por ahí se dice, con una gran insistencia, que los discursos y los libros del famoso señor son fruto de otros ingenios; se asegura que el prócer compra un “negro” que escribe para que él firme. En definitiva, esto siempre tendría disculpa. Un magnate puede tener grandes aficiones artísticas y filosóficas y carecer de tiempo para desarrollarlas. ¡Es tan breve la vida!… Entonces, el prócer puede llamar a un escritor profesional, que ha hecho de eso un oficio, y encargarle un libro como quien encarga unos zapatos o un frac. ¿Por qué no? La labor material es repugnante e indigna de un personaje. El prócer entregará unos billetes al escritor y le dirá, mesándose la frente tras la que bullen tantos pensamientos inétidos:

- Yo quiero hacer un libro, querido señor; yo quiero hacer un libro acerca de la filosofía kantiana: kan-ti-a-na, fíjese usted bien. Ahora, con estas ideas, puede comenzar cuando guste. Cuando estén terminadas, firmaré las cuartillas.

Nosotros no sabemos si el prócer conocía estos rumores divulgados contra él por gentes poco respetuosas o poco comprensivas. El caso es que tales habladurías han de sucumbir ante este proyecto de monumento que presentó en la exposición. Lo firman con él un escultor y un arquitecto. Pero a nosotros no nos cabe la menor duda de que el prócer admitió sus firmas en un arrebato de generosidad. El proyecto -lo juraríamos- es tan sólo suyo.

castelo.jpg

Y el monumento que se le ha ocurrido es un castillo. Pero no un castillo cualquiera, fruto de la fantasía, sino un castillo que existe ya: un castillo que alza en Castilla su mole histórica y acerca del cual circulan cien leyendas curiosas. El proyecto del prócer reproduce exactamente el edificio, con sus fosos, con sus patios, con sus torreones, con sus murallas y sus barbacanas, y sus saeteras y sus rejas. Es, en fin, su idea gloriosa trasladar a la plaza de San Marcial ese castillo, como podía habérsele ocurrido trasladar la plaza de toros de Sevilla. Esto no deja de tener cierta originalidad. El prócer no quiso hacer un monumento, sino una casa; una casa es más práctica y un monumento pocas veces sirve para nada.

La primera visión de la maqueta da la idea de una de esas construcciones de cartón que hicieron nuestra delicia en la infancia. Después, la fantasía se remonta, y encontráis que, tal como ése, habéis soñado vosotros el palacio de la reina Mazapán, del que os hablaban vuestras lecturas de niños. En rigor, aquello tanto puede ser un monumento a Cervantes como al editor Calleja, como el deseo de dar envidia a El Ferrol por su castillo de San Felipe, como un proyecto de cárcel-modelo. Os absorbe el pensar qué extraña asociación de ideas habrá surgido en el espíritu del prócer la persoalidad de Cervantes con el castillo en cuestión.

Pero él está satisfechísimo. Un día llevó allí a su hermano, y el ilustre político se empinó sobre su pierna más alta para mejor dominar la sublime concepción fraternal. Es notorio que el prohombre en cuestión, con su media calva y su cara angulosa y sus bigotes casi caídos, tiene un decidido aspecto de prestamista. A su lado, el hermano artista, gordo y lucido, con el bigote recortado a la inglesa, sugiere la idea de ser el hijo disipador que se aprovecha de la usura del padre. Nada, sin embargo, más inexacto. El prócer es un buen hermano político. Pero nos hacía falta esta imagen para fijar el contraste entre ambos.

El político miró la maqueta, miró a su hermano, y le pareció todo aquello asombroso. Si él quiere, tened la seguridad de que triunfa el proyecto de su allegado.

El autor mostró también personalmente su obra al Rey. Su solicitud fue entonces, naturalmente, extremada: hasta enseñó las estatuillas sobrantes -por lo visto, las mandó hacer por junto-, que no habiendo tenido sitio en los torreones arrojó, invisibles, a los patios.

castelo 2.jpg

- Por este foso -explicaba- corre el agua.

Y dio a un grifo, pero el agua no corrió. El prócer tuvo una gran contrariedad, porque aquello de que en su proyecto hubiese agua de veras y no pintada como en los demás, le había parecido a él una idea maravillosa.

Hemos de aclarar un concepto. Por algún suspicaz ha podido deducir de nuestra comparación entre los dos hermanos famosos que el artista dilapida su fortuna, contemos este hecho. El prócer se ha dirigido al Gobierno pidiendo que le indemnice de los gastos de su maqueta. La maqueta le habrá costado mil o mil quinientas pesetas.

Como se ve, no es un pródigo, pese a su inmensa fortuna. Puede estar satisfecho de él su hermano.”

Páxina seguinte »