Estamos con problemas na nosa páxina. Desculpen as molestias.
Velaquí presentamos unha parte da selección feita para a lectura de mañá, sábado 4 de setembro, ás 19.00h, en Villa Florentina… A historia titúlase “Siglo XX”…
Edición do ano 1931.
- Todo acabó- dijo-. El cielo tiene ahora otros moradores. Las brujas no vuelan por temor a los aeroplanos, ya que las han atropellado alguna vez en sus pruebas nocturnas. Sobre el ancho mar y sobre el calcinado desierto, los aviones turban nuestra paz, nos aventan con el huracán de sus hélices y desgarran los refugios que cavamos en el agodón de las nubes. El aire es un camino más para los hombres.
- No creo -observó Flapp- que los intrusos sean tan numerosos que triunfen sobre el tesón de un fantasma que ame sus deberes.
- Seguramente, no -apresurose a replicar el espectro de gasa, un poco excitado-, y si sólo de ellos se tratase, nuestra vida podría continuar como anteriormente. Al fin, no todas las noches ni en todos los parajes se encuentra un aviador en las alturas. Pero hay algo peor: las estaciones de radiotelefonía. De esas sí que no es posible librarse. A cualquier hora y en cualquier lugar del mundo, nuestro espíritu ultrasensibilizado, capaz de oír un llamamiento mental hecho en las antípodas, recoje los torrentes de sonidos, de ruidos, de voces, que los aparatos de transmisión lanzan al infinito. El espacio está encharcado en ondas plebeyas que nos saturan, que se infiltran en nuestra atención, que nos penetran irremediablemente. Se hace imposible meditar y hasta permanecer dueños de nuestra dignidad de fantasmas. Yo conozco los cuplés en boga, me he sorprendido balanceándome al compás de los charlestones que toca la orquesta del Hotel Savoy, de Londres, y he repetido obsesionadamente más de treinta veces el minueto de Tschaicowski, que se me prendió en la memoria. Los anuncios temáticamente repetidos se acumulan en montones inútiles dentro del alma, que debiera ocuparse únicamente en la expiación. Yo sé donde se venden las mejores camas doradas, cuál es la marca del más excelente café y qué laboratorio produce los analgésicos de mayor eficacia. El aire está inhabitable, camaradas, y es fuerza buscar otro medio donde nuestro decoro no sufra humillación y no sean desviados nuestros fines.”
Estas melancólicas meditacións da pantasma Tur acerca da contaminación producida polas invisibles ondas que poboan a atmósfera (hoxe en día multiplicadas e remultiplicadas por mil) serven para explicar tamén por que hoxe en día, coa altísima contaminación acústica e lumínica, non é posible ver aparecer espectros en medio da noite coa súa aura pantasmal, confudidos entre as estrelas… nin sentir arrastrar as cadeas da súa pena sobre as lousas dun patio… nin os seus alaridos lanzados en medio da noite… Algo que explica moi ben A Pantasma de Canterville descrita polo escritor inglés Oscar Wilde. Mesmo é posible que a nosa tan apreciada Santa Compaña non teña ido agora a parar a outros montes máis poboados de árbores, máis escuros, máis misteriosos e menos deturpados que os que hoxe en día van sendo aniquilados con inhumana ferocidade ao noso redor.
Así é que hoxe, máis que fantasmas, o que é posible é ver aparecer fantasmóns.











