Con motivo do ingreso de WFF na Real Academía Española, o 14 de Maio de 1945, a Gaceta Literaria de Madrid fixolle unha entrevista ao escritor, dirixida por F. Valle de Juan, que foi publicada no número extraordinario de Xaneiro de 1946, que procedemos a relatar pola importancia que amosa ao referirse a Cecebre.
Foron moitas as notas de prensa xeradas arredor do seu nomeamento como Académico, que iremos relatándolles en sucesivas entregas.
O autor da entrevista di no seu relato:
“Hoy por hoy (y mañana por mañana), Wenceslao Fernández Flórez es uno de los mejores humoristas contemporaneos. Y si no se me atribuyera a apasionamemiento patriótico (aunque se me atribuya he de decirlo), me atrevería a afirmar que es el mejor del mundo, el de temperamento más regular, el de más fina gracia, el mas sincero y el de mayor ternura de todos. Dickens, a juicio mío, se llega a olvidar en sus novelas de la gracia necesaria para producir el humorismo; Stevenson, desde luego, es violento y agrio la mayoria de las veces al poner en ridículo a sus personajes, para los que apenas tiende una mano de compasión; Mark Twain, es un viejo adusto, cuya chispa irónica a veces hace reir; Jonhatan Swift concede demasiada importancia a las trivialidades, queriendo buscar la grandeza en la pequeñez, que no siempre es transcendental, Oscar Wilde, humorista a ratos, no puede conservar su actitud serena a lo largo de toda una obra, porque es un esclavo de la paradoja, que, a veces, consigue con detrimento del buen gusto; el mismo Chesterton, modelo de humoristas, como Sterne, suele ser latidifuso; a Eça de Queiroz le perjudica la reminiscencia volteriana de sus novelas, cuyo sabor avinagrado, en ciertas ocasiones, hace pensar que no son humorísticas, como la gente se figura. Y, sobre todo, el autor de “Visiones de Neurastenia” gana a la mayoría de los humoristas por su originalidad.
Yo voy ahora a casa de Wenceslao Fernández Flórez. Si quieres lector, admirador como yo de nuestro gran homorista, acompáñame a su domicilio. Fernández Flórez es un correctísimo “gentleman” y nos recibirá cordialmente, con una sonrrisa en los labios que es una llamarada de su espíritu juvenil, bondadoso y tolerante. ¿Vamos querido lector?…
A juzgar por lo insistentemente que suena el teléfono, la casa de Wenceslao Fernández Flórez parece una clínica de urgencia o un centro de información. Son innumerables las personas que han hablado con él en menos de cinco minutos. Voces mate, de hombres que perdieron el metal de su habla pidiendo favores por teléfono; voces apagadas, de tímidos admiradores que se sienten sobrecogidos al escuchar al maestro; voces de cristal, de muchachas que adivinan bonitas al través del negro antifaz que es el microteléfono; algunas de cristal roto, por el nerviosismo que las produce la ingratitud de Wenceslao Fernández Flórez, que es soltero y está, por si fuera poco, en la edad peligrosa, en esa edad en que se platean las sienes y que tanto cautiva a las jovencitas. Para que nos dejen hablar tranquilos, decide descolgar el aparato teléfonico, cuyo leve zumbido triunfa un momento en la calma del despacho.
En seguida le dirigimos la primera pregunta:
-Ante todo, maestro, ¿qué opina usted de las entrevistas destinadas a la letra de molde?
-En general, me parece que se abusa de las entrevistas. A veces están justificadas, pero en muchas ocasiones se reducen a plantear un tema para que el interrogado discurra acerca de él, lo que se parece mucho a escribir un artículo con mano ajena.
Como habrás podido apreciar, querido lector, nuestro entrevistado no se ha mordido la lengua. Yo, al oír sus palabras, me siento (como el hubiera dicho) “anegado en la futileza y tan descontento de mi mismo como si me dedicara a tallar huesos de aceituna”. Pero a un gesto de Fernández Flórez, comprendo lo precoz de mi juicio y que conmigo no van esas. El autor de “El ilustre Cardona” me alarga un excelente cigarrillo de Virginia y me dice que está dispuesto a contestarme una por una todas mis preguntas. Y yo no me hago esperar:
- De todos cuantos han escrito acerca de su obra, ¿qué autor cree usted que ha profundizado mas en ella?…
- En España Gómez de Baquero. Pero fuera de aquí es donde se han hecho comentarios más amplios y más interesantes. ¿Conoce usted el artículo que escribió Mariano Daranas, cuando la Semana del libro, enjuiciando la crítica que de mis obras se hizo en España?…
- ¿El que publicó “ABC” y en el cual Daranas aseguraba que la crítica no ha auscultado hasta ahora el mecanismo estético de su obra de usted?…
- El mismo… Me parece lo mas exacto que se ha dicho y -dejando aparte lo que hay de afectuoso en aquel trabajo- me encanta que alguien lo haya afirmado, al fin.
- ¿Cre usted en la influencia de la crítica sobre el autor? ¿Ha influido en usted la opinión ajena?…
- Creo en la influencia de la crítica sobre el público. Es decir: La crítica no conseguirá hacer lo malo, bueno; pero es capaz de guiar un gusto, de prestar ojos para ver. Esa crítica consiste en acumular adjetivos sobre un autor, ni es crítica ni sirve más que para el deleite de vanidosos. Me inclino a creer que la opinión ajena no puede lograr que se modifique nada menos que un temperamento artístico. Si esa especie de cirujía estética se pudiese operar, todo sería mucho mas sencillo…
Y Fernández Flórez sonríe con cierta malicia al pronunciar las últimas palabras. En seguida le hablo de una de sus obras mas bellas, de esa novela en que los pájaros dialogan con las hormigas, los mastines con los rebaños, y no se sabe si Fernández Flórez se hizo árbol para pulsar la vida de los animales y los vegetales vecinos, o si el mundo vegetal se hizo escritor para contar su biografía. Me refiero naturalmente a “El Bosque Animado”.
- ¿Como concibió usted El bosque animado?
- La idea y los episodios de “El bosque animado” fueron naciendo en mi lentamente, en el transcurso de los muchos años en que pasé consecutivas temporadas en Cecebre. Porque la “Fraga” de Cecebre existe en realidad y con ese nombre. Cada una de esas páginas fue antes un sueño entre la luz verde del bosque. Durante la guerra, viví un año entero en aquellos lugares, y entonces cuajó la obra y tuvo continuidad…
-¿Y es cierto, como se dice por ahí, que su protagonista “Geraldo”, ese pobre cojo de pupilas lacrimosas y de alma enamorada, existe en la vida real en Cecebre?…
- ¡Oh, no ¡ … -replica bondadosamente - . Alguno de los personajes (”Pilara”, por ejemplo, y la bruja, y los gatos que se van al monte, y hasta el fantasma de “Fiz de Cotovelo”), allí están todavía y puede conocerlos cualquiera. “Geraldo”, no. Pero no hay uno que no esté en las posibilidades de la “fraga”.
“El bosque animado” uno de de los mas bellos poemas que en prosa se ha escrito en nuestro tiempo, es la obra plenamente lograda por un hombre -poeta, tal vez, a su pesar- en íntima comunión con la naturaleza, que se desborda en las páginas del libro con una extraordinaria riqueza cromática y lírica. A la manera de Swift en “los viajes de Gulliver” -aunque, claro está, con un asunto diametralmente opuesto- Fernández Flórez ha eligido esta fábula de “El bosque animado” para poder condensar en ella “referencias a nuestros actos erróneos sin mezclarlas con el farrago insignificante de una vida contada al modo muy meticuloso y muy pasado de moda de Paul Bourget“. La ternura es el aroma de “El bosque animado”.
- ¿A qué hijo de la imaginación engendró usted con mas cariño, maestro? ¿Acaso a Marica da Fame, la niña pálida y desgraciada de la “fraga”? ¿Tal vez a aquel desventurado personaje de “Silencio”, que llevaba consigo el cadáver de su voluntad? ¿O quizás a ese bonachón de “El malvado Carabel”?…
- Supongo que el personaje mas completo de todas mis novelas es Volvoreta. Lo compuse en los años en que el realismo exigía un meticuloso cuidado en los ambientes y en las figuras. Pero aquello quedó muy atrás y es notorio que mis procedimientos son hoy completamente distintos. Prefiero el esquema que condensa a la observación que desparrama…
- ¿Qué defectos o excesos encuentra usted en la novelística española de hoy?…
- No se puede hablar de una “novelística española de hoy”, aunque es posible citar casos aislados de novelistas.
- ¿Qué aconseja usted a los nuevos candidatos a la Gloria?
Fernández Flórez se sonríe:
- Que no se fien de lo que les digan los demás candidatos a la Gloria…
- ¿Puede ser tal lo que la gente llama “Humorismo duro”?
- Por mi… Pero, ese “humorismo duro”, ¿no será lo que ya se llamaba ironía y sátira?
Hay una pausa, durante la cual vuelve a oirse el runruneo de abeja que produce el teléfono tendido sobre la mesa del despacho. Parece que duerme.
- ¿Y el chiste puede ser humorístico, tiene carta de naturaleza en el humorismo?
- Ya he dicho en alguna otra ocasión que el chiste me parece el mas próximo pariente de las cosquillas. Hay ciertos resortes en nuestra alma -estudiosos por muchos, y entre ellos, y muy sabiamente por Bergson- que obedecen a la mecánica del chiste y nos mueven a reir. Pero esto nada vale. El chiste está muy abajo en el subsuelo literario, y, desde luego, no hay que incluirlo en la categoría del humor…
La negación del chiste como factor humorístico pone fin a nuestra charla. Llevamos más de media hora en casa del maestro. Dejemos en paz en su despacho, lleno de cuadros y de objetos queridos, al autor de “Huella de Luz”. Dejémosle en su espacio creador, en su calma laboriosa, si no queremos ver interrumpida o trastornada la publicación de sus artículos periodísticos, de sus crónicas en qu diariamente nos ofrece su especial visión de la vida, el mejor humorista contemporáneo…”
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Nota: Como poden ver reflectido na entrevista, o escritor creou no espacio da aldea de Cecebre a súa magna obra. Temos constancia de que xa polos anos vinte andaba con apuntamentos de zooloxía e de botánica, que se mantiveron agochados durante máis de vinte anos, ata que lle chegou o momento creativo propicio, afastado o escritor do mundo de Madrid e da política, o que lle permitiu o sosego e a paz necesarios para volver ás orixes da terra e dos paisanos.
A. Montero