La casa de la lluvia
En la tarde de ayer, sábado 30 de agosto, Villa Florentina se convirtió durante unas horas en “la casa de la lluvia” para recibir unha interesante visita. Despues de una noche de intensa tormenta y de una mañana en la que el sol se mostró discreto, un enorme aguacero quiso ser el protagonista de una tarde cargada de bochorno pero no por ello menos interesante. El brillo del agua sobre el verde que en esta época del año impregna la vegetación avivó aún más si cabe la exhuberancia de nuestro Bosque Animado…
Y, en medio de esta deliciosa manifestación climatológica (que a la lluvia hay que saber comprenderla), visitó la Fundación Wenceslao Fernández Flórez, invitada por Antonio Montero, la bióloga Mónica Fernández-Aceytuno acompañada por su marido. Fernández-Aceytuno es columnista habitual de ABC desde 1997 y gran admiradora de la obra de Fernández Flórez y destacó, precisamente, que nadie como él ha sabido describir la lluvia como en su novela La casa de la lluvia. Un recorrido por las distintas dependencias de la casa del escritor, especialmente su despacho, agradó y emocionó a nuestros visitantes, quienes abandonaron Villa Florentina con el espíritu bullicioso y el deseo de llevar a cabo un pronto regreso.
Un momento de la visita de Mónica Fernández-Aceytuno al despacho de WFF.
Explorando a Biblioteca de WFF con David Meier
Por otra parte, este mismo día, tuvo lugar una nueva sesión literaria dedicada a la figura de María Pía de Saxe-Cobourg (1907-1995).
Algunos de los pormenores biográficos de esta interesante y polémica mujer fueron desvelados a nuestro público por David Meier, quien llevó a cabo una exposición de los más relevantes datos biográficos de la escritora que fue, además, gran amiga de Fernández Flórez tal y como puede deducirse de la lectura del prólogo que el autor de El Bosque Animado escribe para la novela Un beso y… nada más, de Hilda Toledano, así como por la dedicatoria que aparece en el ejemplar de Mémoires d’une Infante Vivante de la Biblioteca de Wenceslao, en cuyo interior se guarda unha carta de María Pía de Saxe-Cobourg a Fernández Flórez.
Como supuesta hija ilegítima del rey de Portugal Carlos I, la vida de María Pía estuvo impulsada desde su nacimiento por la búsqueda de un reconocimiento oficial de su condición sin que, al final, éste llegase a efectuarse. Es grande la complejidad de las circunstancias que envuelven a este personaje y ayer tuvimos ocasión de aproximarnos a él gracias a su libro autobiográfico, de cuyas páginas destacamos el siguiente fragmento, traducido por David Meier, en el que hace referencia a Fernández Flórez:
“Ese gran escritor y observador agudo que es Wenceslao Fernández Flórez me caracterizaría más tarde con una palabra. A veces, una sola palabra, como un solo golpe de pluma, puede realizar el más admirable retrato de un individuo.
- ¡Usted es Madame Casi Todo! Es casi rica, casi bella. Casi rica y casi pobre; casi artista y casi deportista; casi gorda y casi flaca; casi una santa pero también casi una vampiresa!
- ¿Casi todo? Nada de nada.
En efecto, es ese pequeño “casi” el que me ha dado siempre mucha guerra. ¿Feliz? Sí, a veces casi lo he sido en el transcurso de mi vida. Pero yo soy como todo el mundo, como los demás; yo también “quiero” en singular. Cada uno, al comienzo de la vida, quiere -¿qué digo quiere? “exige”- el singular. Sí; queremos la felicidad, el amor, la gloria, la riqueza. Perfecto. Y después, ¡plaf! Nos lamentamos porque no lo obtenemos. Si fuéramos un poco ambiciosos y pidiéramos todo eso en plural, nos sorprenderíamos de lo fácil que es de conseguir. Siempre pensé que la modestia y la humildad eran complejos de inferioridad embarazosos e inútiles. Se necesita valentía e inteligencia para estimar y estimarse en una medida justa, ni más ni menos. Prueben entonces a pedirle a la vida felicidades, amores, glorias (o vanaglorias), riquezas (¡hay tantas por el mundo!) y comprobarán cómo eso les llena.”















