Palabras preliminares para a reflexión
Contiuamos coa nosa especial conmemoración do Día Internacional da Tradución, que se celebra tal día como hoxe, 30 de setembro.
Son estas ”palabras preliminares” que imos verter aquí, aquelas coas que W. Fernández Flórez daba a benvida aos lectores da súa tradución da obra Uma campanha alegre, de Eça de Queiroz. Mais tamén foron traducidas por WFF La Capital e El Conde de Abraños, do mesmo autor.
“La advertencia con que el autor ha encabezado esta colección de artículos hace inútil cualquier prólogo explicativo. Son páginas de mocedad, y no hay aún en ellas aquel abundante acopio de cultura de que gustaba hacer gala Eça de Queiroz. Apenas asomado a la vida de su patria, tantas flaquezas y tantos contrasentidos hirieron su atención, que no esperó a más para lanzarse a combatirlos con ese denuedo de los años de juventud, que no vuelve a encontrarse ya nunca. Alguna vez pudo este brío llevarle a ser algo cruel, como en el juicio que formula acerca de la ex-emperatriz Eugenia; pero, desde la primera a la última hoja de este libro, no hay ningún comentario que no responda a una elevada ansia de justicia; bajo la larga sonrisa bondadosa que anima a todos los capítulos, un tierno amor hacia el bien de las criaturas corre dulcemente. Eça de Queiroz no ha comentado tan sólo a su patria, sino a todas las patrias. Sería imposible ofrecer hoy al público un libro de artículos, todos ellos políticos y sociales, referentes al Portugal de 1870, que pudiese brindar a los lectores algún interés. Pero los comentarios de Eça de Queiroz tienen aún vida actual y la tendrán, por desventura para los hombres, durante mucho tiempo. Al hacer la traducción de “Una campaña alegre das Farpas”, hemos pensado frecuentemente cuántos de estos artículos podrían servir en nuestro país -y, como en el nuestro en tantos otros- para apostillar sucesos recientísimos, conductas de políticos de 1920, farsas que entonces se representaban en la nación vecina y que siguen rodando por el mundo, sin envejecer nunca entre la candidez y la paciencia humanas, sin hacer otra cosa que cambiar de escenario y ser hoy españolas, ayer portuguesas, mañana de los países de América, o de Francia, o…
Por ser así, universales y de todos los tiempos, los vicios tras los que Eça de Queiroz lanzó el puñado de avispas de su ironía sonriente, estos comentarios no pueden perder interés. Los hombres en quienes se han clavado estas “farpas” han desaparecido ya; muchos de ellos non han logrado que su nombre fuese retenido en la memoria de la generación que vino a sucederles. Encaramados por la casualidad o el compadrazgo en los más altos puestos del Poder, en una Monarquía agonizante, ni aun sus sombras insignificantes son evocadas por sus compatriotas de hoy; pero, al través de ellos, el dardo ha herido a ese monstruo “de cabeza de toro” de que habla Queiroz, y en su inmaterial silueta vemos aun hundida la acerda punta y hemos y vemos el rizado papel que adorna la banderilla golpear el lomo de la bestia a cada salto que da y a cada pirueta que hace para desprenderla. No son estas “farpas” como esas “armas desenterradas en una excavación y que han servido en una batalla, de la que ya nadie sabe el nombre”, sino flechas que aun siguen vibrando y que aun encuentran la “tolice de cabeça de toiro” donde ir a prender su punta envenenada.
Leed este libro y veréis después muchas veces como la cáustica risa de Eça de Queiroz aguarda a nuestros políticos, agazapada a las puertas de los Ministerios y en los pasillos de nuestras Cámaras, irreverente e inagotable, más eficaz que cien artículos de fondo graves y entogados que suenan con el mismo sonido de un fagot y que nunca corrigen nada ni castigan a nadie, porque nadie los lee.”
W. Fernández Flórez

















