O pasado sábado, conmemorando o Día da Biblioteca, a FWFF dedicou a súa xornada de exploración na Biblioteca de Wenceslao á figura de Dona Emilia Pardo Bazán, da man de David Meier. Foi unha sesión onde se fixo un percorrido biográfico pola figura da ilustre escritora coruñesa que compartíu amizade con Wenceslao Fernández Flórez, tal e como dá a entender a fotografía dedicada pola condesa ao autor de El bosque animado que pode verse na sede da FWFF.

A condesa de Pardo Bazán foi muller polifacética, polémica e sumamente activa en moitos e diversos campos, mesmo naqueles que, por uso e costume, estaban reservados aos homes. No ámbito xornalístico queremos destacar hoxe un artigo relacionado coas infraestruturas ferroviarias en España e, máis concretamente, en Galicia. Lembremos que, talvez pola súa influencia, foi posto un apeadeiro en San Salvador de Cecebre, aquel que había de levar máis tarde a Hermelinda (e a tantos outros viaxeiros) á Coruña, do mesmo xeito que había de permitir, tamén, o traslado dun grande número de veraneantes: uns cara Cecebre, pasando polo Burgo e Cambre; outros seguindo camiño cara Abegondo (como Dona Emilia) ou cara Guísamo e Betanzos…
Sobre a polémica cuestión das infraestruturas ferroviarias deixamos o seguinte fragmento dun artigo da Condesa de Pardo Bazán publicado no diario arxentino La Nación (Bos Aires) o xoves 28 de outubro de 1920. Aquí, como tamén fixo no seu día Fernández Flórez, descubrimos lugares comúns aos dous escritores, como é o caso de Mondariz, e a Condesa amosa tamén o seu descontento ante a lamentable situación do ferrocarril en Galicia.

“El problema ferroviario en España”
“[…]
Relativamente -y relativo es todo, en la vida- y no hemos de emular a los Estados Unidos -ha sido pronta y certera la empresa del travía de Vigo a Mondariz. Lleva en sí el espíritu de actividad de aquel fuerte propulsor que fundó el establecimiento balenario, Enrique Peinador padre, y este espíritu se lo dejó inoculado a sus hijos. Enrique Peinador lo veía todo en grande, y sus empresas eran siempre amplias y de aliento. Casi solo acometió el tranvía, ¡friolera! y con sus propias fuerzas lo dejó preparado. Sus hijos le imitaron en la voluntad, y la mitad del travía está funcionando, y en plazo no largo funcionará la otra. En cambio, nosotros, los calmosos coruñeses, hace diez años que pensamos en un tranvía que una la ciudad con un pueblecillo de la costa, y estamos muy satisfechos porque vemos a unos hombres en corto número, cavando lentamente unos desmontes, donde el apeadero se ha de situar. ¿Cuándo? ¡Vaya una curiosidad! Como todo: cuando Dios sea servido… Y siempre se cuchichea: hay ideas muy amplias, esperanzas lisonjerísimas. Un hotel espléndido se anuncia en la Coruña, irá unido a un casino: ha de ser digno rival de San Sebastián, y el hotel un Ritz de los más estrepitosos. Habrá los “recreos” consabidos, plaga repugnante de nuestra civilización, que por un contraste digno de la pluma del mayor ironista, apoya la caridad en los azares del juego y no faltarán bailes, conciertos, teatro, todo género de diversiones; y ya verán Vds. como ni esto, ni nada. Porque al faltar comunicaciones fáciles y suficientes, empresas de este género nacen francasadas y sin vida. Primero hay que establecer la circulación, y después vendrá el poderoso funcionar del organismo. Hasta tanto… Yo sé que predico en desierto. Lo de los ferrocarriles de Galicia o que conducen a Galicia es de aquellas cosas en que cabe decir, recordando siempre a Cervantes: “Más mal hay en la aldehuela del que se suena”. Con todo eso, no desmayo. Nadie debe desmayar. Una voz poco estremece el aire, pero puede despertar al dormido. El dormido, en este caso, es el interés general de la región, de la patria. Y, oportuna o impotunamente, yo grito…”
LA CONDESA DE PARDO BAZÁN
Unamos, pois, o noso berro ao berro de Dona Emilia, e, aínda que a empresa no semella doada, tratemos de espertar unhas conciencias que levan anos durmidas.