Fundación Wenceslao Fernández Flórez

27 Febreiro 2009

Conferencia de D. José Montero Padilla

Arquivado en: Eventos — magago @ 1:42 pm

TARDES DE LECER NA
FUNDACIÓN WENCESLAO FERNÁNDEZ FLÓREZ

SÁBADO 28 DE FEBREIRO
Conferencia
A cargo del Profesor Emérito de la Universidade Complutense de Madrid
D. José Montero Padilla

El profesor José Montero Padilla impartirá mañana en Villa Florentina una conferencia bajo el título “Apuntes para un retrato humano y literario de Wenceslao Fernández Flórez”.
Madrileño de nacimiento, residencia y vocación, es profesor y escritor, doctor en Filología Románica, Catedrático de Lengua y Literatura Españolas de Institutos Nacionales de Enseñanza Media y de Escuelas Universitarias, Profesor Numerario de Historia del Teatro en la Real Escuela Superior de Arte Dramático y Profesor del área de Literatura Española en la Facultad de Educación-Centro de Formación de Profesorado de la Universidad Complutense.
Es autor de numerosas publicaciones, principalmente sobre Literatura española moderna y contemporánea y sobre diversos temas madrileños. Es miembro de la Real Academia de la Historia y Arte de San Quirce (Segovia) y del Instituto de Estudios Madrileños, y Presidente de la Sociedad Cervantina (Madrid). Ha obtenido numerosos premios literarios, entre ellos el “Juan Valera” y el “Castillo de Chirel”, de la RAE (este último por dos veces, en 1976 y en 1984). 

Este evento tendrá lugar a partir de las siete de la tarde y, como siempre, la entrada será gratuita.

26 Febreiro 2009

Estampa de caza

Arquivado en: Obras de WFF — magago @ 2:13 pm

En la novela El secreto de Barba Azul, impreganda de un lúcido realismo visto a través de la óptica humorística dominada por su autor, describe WFF con gran detalle una deliciosa estampa campestre, una cacería que, por alguna extraña razón, nos recuerda escenas de similar cariz acontecidas no ha mucho en tierras hispánicas con consecuencias nefandas… sobre todo para los venados… Por supuesto, aquí se describe un lugar imaginario, con personajes de ficción y situaciones totalmente inventadas. Cualquier parecido con algún “episodio nacional” o con la realidad cinegética que actualmente se practica (o se pudo haber practicado) en nuestro país, suponemos, es puramente casual.

secreto barba azul.jpg

Después de asentarse en sus respectivos observatorios los cazadores, el momento es descrito así:

“Alguna vez llegaban hasta el puesto los gritos de los ojeadores o el estampido de una detonación, que estremecía el bosque entero.

Fué un bando de perdices el primero que pasó en vuelo presuroso sobre el claro. Pareció haberse alzado entre los más próximos matorrales. Su Gracia disparó contra ellas un tiro. Tres piezas cayeron, precipitadasm, con un ruido sordo, sobre la hierba. Otro tiro. Cinco aves más, sin vida, batieron el suelo.

Un nuevo bando se alzó, abundante y ruidoso, y el Príncipe tuvo tiempo de descargar sobre él, en rápida sucesión de disparos, los cuatro cañones de dos armas. Esta vez la matanza pudo, en realidad, merecer el nombre de catástrofe. Una verdadera lluvia de cadáveres de perdices cayó sobre el claro y aun sobre el puesto, chocando contra las cabezas y las espaldas de los cazadores. Acaso fueron treinta o cuarenta las que Mauricio calculó con asombrados ojos. Caína de lo alto de los árboles, saltaban -muertas ya- de entre los elevados matorrales… El mismo Príncipe paercía un poco maravillado. Coincidiendo con un ademán que el honorable Michaelis hizo para sacar el pañuelo del bolsillo de su chaqueta cesó la lluvia. Pero Dosart se vió acometido por una horrible sospecha. Al alzar los ojos al cielo, donde tantas vidas de perdiz se extinguían, se le había antojado con la brevedad de un relámpago, el brazo de un hombre que lanzaba violentamente al espacio el cuerpo obscuro de un ave. La visión fue tan rápida que Mauricio no pudo comprobar su recelo. La caza siguió.

Durante la primera hora fueron palomas torcaces y perdices los únicos animalitos que se aventuraron ante la escopeta del Príncipe, que disparaba sin cesar y que lograba a veces el éxito enorgullecedor de batir seis piezas cuando no había más que cuatro en la banda. Pero después de unos minutos de inútil espera, en que nada turbó la quietud del monte, pudo oirse entre la maleza el ruido delator de un corpulento animal que se abre paso. Quebráronse algunas ramas, agitáronse otras, un ronquido extraño alteró la paz de los corazones y apareció en el claro, hosco y temible, un jabalí.

Avanzaba paralelamente al puesto, con las cerdas erizadas, pardo y gruñón, feroz y tosco. Pero su marcha era singular. Cojeaba, y en vez de dar pasos, ensayaba saltitos. Creyó Dosart que la fiera había sido herida por otro cazador, pero sus despiertos ojos de montañés pudieron apreciar, pese a la distancia que le separaba del jabalí, que éste tenía trabadas las patas de atrás.

Una detonación le obligó a parpadear, sonando casi a su oído. El Príncipe había disparado. El jabalí apresuró trabajosamente su tránsito sin que la segunda bala lograse hacerlo detener. Alcanzó el otro extremo del claro y desapareció con igual ruido de ramas tronzadas…”

Este es un breve fragmento de la novela en el cual se describe una cacería en la que acabarán apareciendo aún zorros, osos e incluso monos. Pero, como antes decíamos, cualquier semejanza con la realidad actual de nuestro país es puramente casual.

 

24 Febreiro 2009

Baile de Antroido

Arquivado en: Eventos — magago @ 3:16 pm

Velaquí expoñemos algunhas das imaxes do noso Baile de Máscaras que estivo amenizado, como xa ven sendo adoito, polo grupo de acordeóns Os Diplomáticos de Forcarei:

DSC00045b.jpg   DSC00048b.jpg   DSC00069b.jpg   DSC00077b.jpg

DSC00062b.jpg   DSC00059b.jpg   DSC00102b.jpg

20 Febreiro 2009

Arquivado en: Eventos — magago @ 1:27 pm

TARDES DE LECER NA
FUNDACIÓN WENCESLAO FERNÁNDEZ FLÓREZ

Villa Florentina.jpg

SÁBADO 21 DE FEBREIRO

Gran Baile de Máscaras
en
Villa Florentina
amenizado polo grupo de acordeóns
OS DIPLOMÁTICOS DE FORCAREI
Para nenos e para adultos.

Na sede da Fundación W. Fernández Flórez por volta das SETE do serán e, como sempre, a entrada será gratuíta.

18 Febreiro 2009

Lecturas de medio minuto

Arquivado en: Obras de WFF — magago @ 8:03 pm

En el año 1935, aparecía en la publicación bonaerense “Noticas Gráficas” la siguiente reproducción de un fragmento de la novela Las siete columnas, de Wenceslao Fernández Flórez. A esta cita no le acompañaba ninguna otra referencia, ninguna anotación, que nosotros sepamos. Por otra parte, sí es sabido que Fernández Flórez era ya un escritor conocido en Buenos Aires, tal y como lo demuestra el hecho de que su pluma ya había firmado antes artículos para otros diarios argentinos.

las siete columnas  AUSTRAL.jpg 

Ahora bien, del mismo modo que este fragmento fue expuesto en su día lo exponemos aquí para que ustedes mediten sobre la cuestión que se plantea:

“- Y en la guerra… ¿usted cree que en la guerra hay ira?

- ¿Dónde, si no?

- Hay crueldad, violencia, frío del corazón, desprecio hacia la vida humana; pero ira… o; Yo no he sentido ira ni la advertí en los demás. Cuando recibía la orden de proteger a mi convoy o de cargar contra el enemigo, no era la cólera la que me animaba. No; no soy un mosntruo de esa especie. Comprenda usted que un ejército al que dominase la cólera estaría irremisiblemente a merced de sus adversarios, lucharía como un ciego, y se le batiría sin grandes dificultades. Un general colérico tendría que ser relevado como el más grave de los peligros para el éxito de la acción. En las guerras, la ira queda en los hogares y en las poblaciones, rugiendo, pero sin morder, fomentada por los gobernantes, por los oradores, por los periódicos…”

17 Febreiro 2009

El toro, el torero y el gato

Arquivado en: Obras de WFF, WFF Xornalista — magago @ 1:07 pm

EL TORO, EL TORERO Y EL GATO

Capítulo VIII: 2ª parte

el toro.jpg

“Evocación de un brindis”

Primera parte: CAP�TULO OCTAVO El toro, el torero y el gato 1ª p.doc

“Pero cuando esto sucedió, podía decirse que mis conocimientos de las costumbres taurinas habían adelantado mucho.
Porque, años antes, sufrí en una ocasión análoga la más inquietante desorientación. Quiero contarla porque en este libro, sincero como una confesión, no debo ocultar mis errores.
Fue durante unas vacaciones veraniegas y en la plaza de una capital provinciana.
Cuando, terminado el paseo de las cuadrillas, Sánchez Mejías me vio en una barrera, su cara expresó el mismo asombro que si me hubiese reconocido en uno de los monosabios. “¿A qué vendrá usted aquí?”, parecía decir aquel gesto. Pero antes de que yo pudiese contestarle, me arrojó su capote.
Todo el mundo sabía ya que manejo teorías heterodoxas acerca de la “fiesta nacional”, y que no se puede decir que esté ayuno en tales cuestiones. Sin embargo, éste era un caso que no tenía previsto. En las seis o siete veces que había presenciado por aquel entonces corridas de toros, nadie echara un capote a mis manos, ni estuviera cerca de quien lo hubiese recibido. No será, por tanto, generoso quien me reproche el haber sufrido cierta desorientación. En los primeros momentos pudo vérseme en pie, con el capote nerviosamente asido y la mirada vaga del hombre que recapacita. Pero, de pronto, se hizo la luz en mi espíritu, y palidecí. Yo había leído ya algo de toros y visto grabados, y sabía que cuando un torero le entrega a otro un par de banderillas, este otro saluda y pone el par de banderillas; y cuando le lleva al medio de la plaza y le entrega un estoque y una muleta, el otro va a matar al toro. Una horrible sospecha, casi una certidumbre, me heló de espanto.
“Este hombre –pensé- me acaba de dar eso que llaman la alternativa. ¡Soy muerto!”
El camino por donde mi razón me llevó a esta seguridad fue el siguiente: Sánchez Mejías leía mis artículos; Sánchez Mejías conocía las enmiendas que yo he propuesto para dar mayor amenidad a las corridas; al verme, decidió: “A ver si se atreve a practicar sus innovaciones.” Y me dio su capa. Si yo no hubiese aceptado esta capa, todo marcharía bien; pero al cogerla, ¿no recogí también la alternativa?
Sinceramente angustiado, miré alrededor. Los espectadores estaban indiferentes o sonreían con levedad. Dije a mis amigos:
- En fin… parece que no hay remedio.
Callaron.
- ¿Creéis que debo bajar por aquí? –pregunté, mirando el callejón como si fuese un abismo.
Silencio. Volví a suspirar.
- No creo dejar detrás de mí ningún odio –observé-; pero me gustaría despedirme de algunas personas que no están en esta ciudad.
Entonces parecieron comprender, y a su vez me explicaron que se trataba de una amable galantería. Debatimos brevemente este tema: ¿Estaba yo en el deber de arrojarle mi americana, en cortés reciprocidad? Acordamos que no, con el voto de mis amigos en contra.
Pero no fueron éstos los instantes de mayor emoción. Cuando los señores que ocupaban el palco presidencial decretaron que el toro merecía la muerte, vi a Sánchez Mejías acercarse, detenerse frente a mí, elevar un poco las manos en que sostenía la muleta y la espada, y decirme, sonriente:
- Aunque usted no es aficionado a los toros, quiero brindarle…
Me sentí azoradamente destacado; alguien me entregó una montera; la tuve en una mano; después, en la otra; luego, intenté guardarla. Y al volver a sentarme, comprendí claramente que en lo que iba a ocurrir yo no era un simple espectador, sino, en cierta manera, un actor responsable. Los revisteros contaron al día siguiente que Mejías había dado dos pases en el estribo, tres de rodillas, un pinchazo y media estocada. Todo esto ocurrió por culpa mía. Yo hubiera querido decir: “¡Basta ya!”, como un invitado al que se ofrecen demasiadas cosas; pero no me atreví. Verdaderamente, con un par de pases y el pinchazo hubiese bastado para mi gratitud.
Aquel día, al salir de la plaza, advertí la caricia de la popularidad: cuatro o cinco chiquillos me siguieron, mirándome atentamente. Una muchacha le dijo a otra, señalándome con el dedo:
- Fue a ése.
Y algunas personas serias me felicitaron por la muerte del toro, como si el toro fuese mi mayor enemigo. Yo contestaba al principio con el aire de falsa pena con que aceptan los pésames los herederos de un rico:
- No hubo más remedio. De algo había de morir el pobre.
Pero como las enhorabuenas menudeasen, llegué a creer que había escapado de un peligro serio. Y respondía alegremente:
- Sí, sí, gracias. Si no es por aquella estocada que le dimos… O él o yo. Era un dilema trágico.
Por la noche, en la alcoba, al apagar la luz, vi dibujarse en las sombras la silueta espectral del toro muerto. Pendían los rehiletes sobre sus costados sangrientos, y le salía la lengua de la boca, rígida y gris como un lingote de plomo. Creí que se trataba de una alucinación de mis nervios. Pero a la mañana siguiente, el espectro presenció mi toilette y salió a la calle tras de mí, con sus banderillas, su lengua fuera, su media estocada, su pinchazo “bien señalado” y una mirada de reproche en los húmedos ojos.
Comprendí… Me habían brindado su muerte… Su muerte era, en cierto modo, obra mía… Temí durante algún tiempo que, para castigo de mi conciencia, me seguiría siempre aquel fantasma pabonero sucio, corniveleto y codicioso, manejable y duro de testuz, que todo esto dijeron los revisteros que fue el infeliz en la breve vida que le arrancaron valientemente en mi obsequio.”

(Fin del capítulo octavo)

W. Fernández Flórez

16 Febreiro 2009

Del País de Nuncajamás al País de las Maravillas…

Arquivado en: Eventos — magago @ 12:40 pm

El sábado pasado tuvo lugar en Villa Florentina una sesión infantil dedicada a Peter Pan, ese ser fantástico que no quería crecer, ni hacerse mayor, ni verse dominado por las preocupaciones de la madurez.

Integrantes de nuestra Compañía de Teatro Infantil “O Polo Saltón” fueron los encargados de llevar a cabo esta lectura dramatizada ante un numeroso público. Pero hemos de hacer una matización dentro de esta nota informativa, y es que se ha incorporado a la compañía un grupo de niños y niñas, con una buena experiencia en la escena ya a sus espaldas y con un gran interés por la actividad teatral, lo cual nos congratula enormemente. En esta sesión sabatina han podido ya leer conjuntamente todos (en la medida en que el número de papeles así lo permitió) con gran éxito.

¡Enhorabuena a todos!

DSC00041b.jpg  DSC00043b.jpg   DSC00056b.jpg

Aquí vemos algunos momentos de la lectura y de la votación.

Ahora bien, la nueva votación nos conduce claramente de un país a otro, ambos ubicados en el amplio Universo de la Fantasía. La historia de Alicia en el País de las Maravillas, en una versión adaptada a nuestro tiempo cronológico y a nuestras circunstancias particulares, será la que ocupe nuestro tiempo el próximo mes, día 14 de marzo, a las siete de la tarde.

También dentro de este fin de semana, pero ya el domingo, tuvo lugar una nueva reunión de nuestro Club de Lectura en una sesión dedicada a los viajes a través de las crónicas personales y a la obra de Uxío Carré Alvarellos A miña viaxe ás Grañas do Sor. Relato de carácter humilde, sencillo, tierno, de fácil lectura y gran valor descriptivo y etnográfico muy recomendable dentro de las aulas. Al mismo tiempo que esto sucedía en la Biblioteca, un grupo de vecinas de nuestra parroquia entrenaba sus habilidades en el divertido y dinámico juego del parchís en la planta baja.

Y, para finalizar, un apunte de interés: llegado el tiempo de Carnaval, el próximo sábado, 21 de febrero, tendrá lugar en Villa Florentina un Baile de Máscaras que estará amenizado por el grupo de acordeones Los Diplomáticos de Forcarei. Vayan buscando su disfraz y “reponiendo” a punto las coyunturas…

13 Febreiro 2009

A Caixa dos Contos Favoritos

Arquivado en: Eventos — magago @ 1:11 pm

TARDES DE LECER NA
FUNDACIÓN WENCESLAO FERNÁNDEZ FLÓREZ

Sesión infantil dedicada a
PETER PAN
Compañía de Teatro Infantil “O Polo Saltón”

peterpan.jpg

Mañá, sábado 14 de Febreiro, Día de San Valentín, terá lugar en Villa Florentina unha nova sesión dedicada aos máis pequenos da casa onde os integrandes da Compañía de Teatro Infantil “O Polo Saltón”, da FWFF, serán os encargados de levar a cabo a lectura dramatizada do conto máis votado na sesión de xaneiro: PETER PAN, da autoría do inglés James Matthew Barrie. 

Será na sede da Fundación W. Fernández Flórez por volta das SETE do serán e, como sempre, a entrada será gratuíta.

11 Febreiro 2009

Cumpleaños…

Arquivado en: Eventos, Biografía — magago @ 1:05 pm

Tal día como hoy, un 11 de febrero (pero de 1885) nació Wenceslao Fernández Flórez en la ciudad de La Coruña, siendo bautizado tres días después en la Iglesia de San Nicolás con el nombre completo de Wenceslao Antonio Félix Saturnino Fernández Flórez.

Wenceslao2.jpg

Desde aquel momento y hasta que decide viajar a Checoslovaquia buscando las raíces de su nombre vivió intensas experiencas: la muerte de su padre, en 1900, cuando tan sólo tenía 15 años, y la de su hermana Carmen en 1913, año en el que la familia empezó a veranear en Cecebre; pero también conoció el éxito como periodista en La Coruña, Ferrol y Betanzos y, posteriormente, en Madrid, dónde publicaría algunhas de sus obras literarias máis críticas con la hipocresía social de la época.

wff por del castillo 2.jpg

Más tarde, un nuevo momento dramático: el estallido de la sangrienta guerra civil, la búsqueda de un refugio y, como consecuencia, como efecto de choque contra el horror provocado por la violencia desoladora, devastadora e inexplicable de la guerra, El Bosque Animado, un canto a la Vida y a la Natureleza.

WFF.jpg

Al hombre que hizo de la Fraga de Cecebre un espacio universal, inmortal, queremos desearle hoy un Feliz Cumpleaños, allá donde quiera que su alma se encuentre… desde dónde tal vez nos esté observando, quizá aquí mismo, a nuestro lado, analizando con sus ojos vivos y su mirada aguda, por encima de nuestro hombro, estas líneas que escribimos…

10 Febreiro 2009

La Política

Arquivado en: Eventos — magago @ 7:53 pm

aristoteles.jpg 

Hace muchos, muchos años, en un lugar muy lejano, decía uno, llamado Aristóteles:

“Si observamos que toda ciudad es una cierta compañía, y que toda compañía se ajusta por causa de algún bien -porque todos hacen las cosas por parecerles buenas-, claramente se echa de ver que todas sus compañías pretenden algún bien; y muy señaladamente aquélla, que es la más principal de todas, y que comprende en sí todas las demás compañías, habrá de pretender el bien más principal de todos. Esta es, pues, la ciudad y la compañía civil. Aquellos, pues, que opinan que todos los hombres son aptos para regir una ciudad o un reino, lo mismo que para una familia, no lo entienden bien.”

Es decir, que para gobernar hay que estar sujeto a una serie de condiciones óptimas que permitan actuar en consecuencia.

Algunas cuestiones son: ¿por qué razón vemos con tanta frecuencia que esto no sucede en la vida práctica? ¿Realmente nuestros gobernantes buscan el bien? En caso afirmativo, ¿qué clase de bien y para quién?

ARISTÓTELES. La Política. Compañía Ibero-Americana de Publicaciones, Madrid. Sin fecha. Traducción de Pedro Simón Abril. En la Biblioteca de WFF, en Cecebre.

Páxina seguinte »

Xestionado con WordPress