Estimados amigos de la FWFF,
Hace 200 años que en España, y particularmente en Galicia, tuvo lugar un acontecimiento penoso: la lucha del pueblo contra el ejército mejor armado del Mundo –la conocida Grand-Armé francesa, ganadora de batallas como Auterlitz, Jena, etc.- Un ejército que entró en España como amigo, pero que pronto demostró cuales eran sus verdaderas intenciones: tomar el poder de la Península Ibérica, desprestigiar a los españoles y enriquecerse con su Patrimonio. Algunos testigos de la época dejaron constancia del latrocinio que estaban ejerciendo sobre nuestro pueblo al detectar e incautar correos con millones de monedas con destino a Francia.

Los afrancesados decían que era la apertura de España al modelo francés de Fraternité, Égalié, Liberté, algo que los curas no veían con buenos ojos, pues anulaba o amenazaba su poder sobre el Pueblo, por lo que la lucha contra los franceses fue impulsada desde la Iglesia. Aunque esto no sucedió exactamente así: lo cierto es que el propio pueblo veía amenazada su vida, su familia y sus propiedades. Los soldados franceses participaron en está guerra sin soldada, razón por la que intentaban saquear nuestros pueblos y nuestras aldeas o iglesias: esa era su recompensa y por ello asesinaban a aquel que se lo impidiera. Algunos documentos señalan que incluso eran gente religiosa y que acudía regularmente a misa en La Coruña, por ejemplo. En Orense el Duque de Dalmacia acudió a tranquilizar a los Canónigos de la Catedral y cumplimentar al Señor Obispo. A la sazón fue refugiado en Portugal.
Hace 100 años se editó un valioso documento, como recordatorio de tal efeméride, donde las mejores plumas y acuarelas de la época dejaron su huella. Entre ellos, un pequeño trabajo de Wenceslao Fernández Flórez, a quien acompañaban Francisco Tettamancy, Andrés Martínez Salazar, Manuel Lugrís Freire, etc. Otro día hablaremos de esa celebración, hoy nos centraremos una de las batallas que no alcanzó demasiada fama: la de Pontesampaio.

Monumento en honor a los caídos en la Batalla de Pontesampaio.
SÍNTESIS DE LO OCURRIDO
La Junta Central envió a Pablo Morillo el 22 de enero de 1809 como Capitán del Regimiento de Voluntarios de España y el 18 de febrero de 1809 se trasladó éste a Galicia llegando el 1 marzo de 1809 a junto del Marqués de la Romana que se encontraba en Lama de Arcos, en Portugal.
A primeros de Marzo, sabiendo que una tropa de 1.800 soldados franceses se acercaba a Pontevedra camino de Vigo, se trasladó a Pontesampayo para organizar la defensa e impedir el paso a las tropas francesas, pidiendo a Don Juan Antonio Gago que aportase 500 paisanos de las alarmas y 2 piezas de artillería de a 8, y a Redondela otras 3 piezas, una de 24 libras y dos de 18, que se colocarían en las mejores zonas elevadas al cuidado del alférez Don Juan de O´Dogert, quien mandaba 3 lanchas cañoneras y a quién le fue encargada la defensa del Puente.
Los franceses que estaban en Pontevedra, acosados por las tropas de las alarmas de los pueblos circundantes, decidieron abandonar Pontevedra y retornar a Santiago. Mientras tanto, Morillo regresó a Vigo, villa asediada por los franceses y rodeada por un numeroso grupo de ciudadanos mandados por Don Joaquín Tenreiro, aunque con diferencias en el mando, logrando Morillo hacerse con el dominio único y el ascenso a Coronel. Inició el ataque el día 27 de Marzo por varios puntos a la vez y en 2 horas, él y sus hombres, lograron la rendición del Capitán francés, permitiéndose la salida en la mañana del 28 de Marzo del 1809.

El ya Coronel Morillo, a mediados de Abril, comenzó a organizar un Regimiento de Infantería con la gente que tenía a mano procedente de diferentes orígenes, llegando a ser llamado Regimiento de la Unión, con dos mil hombres. Dicho Regimiento estaba formado por campesinos y marineros armados con escopetas, trabucos, cuchillos, chuzos, hoces y todo tipo de herramientas.
Mientras tanto, en Santiago, el Mariscal Ney recibía refuerzos para, a primeros de junio, iniciar su avance hacia Vigo con 18 batallones de infantería, 1.200 caballos y 13 piezas de artillería.
Ante el avance de Ney la División del Miño, mandada por el Conde de Noroña, se retiró hacia Pontesampaio, a donde llegó el 6 de Junio.
Como el Puente había sido cortado en tres de sus ojos por el propio Morillo, fue necesario organizar su paso con embarcaciones y tablones para que pudieran cruzar los 10.000 soldados con sus 4.000 fusiles, caballos, víveres y toda su intendencia. Comenzaron el paso el propio día 6 y terminaron en la mañana del 7, en una maniobra organizada por el Capitán de Navío Señor Carranza, Jefe de las Fuerzas Navales y Comandante de la Fragata Ifigenia, que se encontraba fondeada en la Ría de Vigo junto con la Goleta Tigre y las Fragatas inglesas Lively y Venus. Primero pasó la Artillería seguida de las municiones, a continuación la Caballería y la Infantería, que cruzó sobre las lanchas puestas en línea tocando proa con popa.
Sobre las 10 de la mañana del mismo día 7, un destacamento de 35 soldados franceses se aproximó para efectuar un reconocimiento: fueron arrasados todos y ni uno solo sobrevivió para informar al Mariscal Ney. Este inició un ataque frontal contra el puente que fue rechazado. El fuego cesó a mediodía y se reinició entre las 4 y las 5, siendo también repelido. De nuevo el Mariscal Ney intentó flanquear el Río por la izquierda, por donde éste era más estrecho, y también fue rechazado. Cesó el fuego al anochecer y se retiraron a una zona lejos del alcance del fuego de los fusiles.
Al amanecer del día 8, el Mariscal Ney preparó con sus oficiales un ataque hacia el mediodía, coincidiendo con la bajamar, buscando el paso por el arenal en la zona más ancha y con menor corriente. Pero se encontró con la rápida actuación y la certera puntería de las lanchas cañoneras, siendo rechazado y sufriendo numerosas bajas entre sus tropas.
A partir de entonces los ataques franceses fueron disminuyendo y haciéndose cada vez más débiles.
Las lanchas cañoneras de O´Dogherty castigaron muy duramente el flanco derecho francés con los cañones de 24 libras cargados con palanquetas que causaron numerosas bajas generando un gran desorden entre los atacantes.
El Capitán de Navío, Sr. Carranza, alabó la actuación de dichas lanchas en el éxito de la batalla, y al referirse a una dirigida por el Alférez de Fragata Simeón Ponce de León, dejó escrito: “Hizo prodigioso estrago entre la caballería, fue alcanzada, dispersada y refugiada entre los árboles de los bosques cercanos.” De otras lanchas dijo que “mandadas por los Tenientes de Navio Echevarría y Buraggi, que tanto a bala rasa como a metralla barrían el campo de los enemigos, limpiando los pinares donde se ocultaban y dispersando su caballería…”
Y el Capitán de Navío Mr. Mac Kinlay, Jefe de las fuerzas británicas y Comandante de la Fragata Lively, dejó escrito: “El día 7 el enemigo rompió un vivo fuego de cañón y de fusil; seguidamente fueron destruídas sus baterías por las lanchas cañoneras españolas…”
Al caer la noche los franceses se retiraron hacia su campamento y finalizó el combate. Al día siguiente, 9 de Junio, el Mariscal Ney combocó a sus oficiales en Consejo y decidió la retirada, que se realizó de forma muy penosa por ser perseguidos y acosados en todo momento por la guerrilla que mataba a los rezagados.
De Ponte Caldelas llegaron noticias de que una columna francesa había sido rechazada con muchas pérdidas.
A partir de esta batalla el Reguimiento de la Unión también pasó a ser reconocido con el sobrenombre de León de San Payo.
El número de bajas en las líneas francesas se estimó en setecientos muertos y numerosos heridos, dándose la mayoría entre las tropas gallegas (200 muertos y heridos).
Los combates favorables al mando español reafirmaron su decisión de continuar la lucha contra aquellos que fueran sus aliados, mientras que en el mando francés se decidió abandonar Galicia por ser una zona muy periférica y un terreno muy difícil. Los franceses se encontraban en Ferrol y A Coruña desde donde iniciaron su retirada los ejércitos de Soult y Ney el 21 de Junio hacia Lugo, donde se reunirían con las tropas procedentes de Ferrol.
En Julio abandonaban definitivamente Galicia en dirección a Castilla.
Fechas clave:
6 de Junio de 1809: llegada de las tropas españolas de la División del Miño
7 de Junio de 1809 comienzan los combates en Pontesampaio.
8 de Junio de 1809: día fuerte de la batalla de Pontesampaio.
9 de Junio de 1809: retirada del ejercito francés con el Mariscal Ney.
21 de Junio de 1809: inicio de la retirada del ejercito francés de Coruña y Ferrol.
Julio: abandono de las tropas francesas del territorio Gallego.
Personajes franceses implicados en Pontesampaio:
Mariscal Ney.
Personajes ingleses relevantes en la batalla de Pontesampaio:
Capitán de Navío Mac Kinlay, Jefe de las fuerzas navales inglesas.
Personajes relevantes en el mando español:
Coronel Pablo Morillo, encargado de la defensa de Pontesampaio.
División del Miño, Brigadier Martín de la Carrera, segundo del Conde de Noroña.
Conde de Noroña al mando de la División del Miño
Alférez de Navío Juan O´Dogherty, encargado de la defensa del puente.
Capitán de Navio Carranza.
Tenientes de Navio Echevarria y Buraggi.
Juan Antonio Gago.
Equipo bélico empleado para la defensa española:
12.500 defensores.
Regimiento de la Unión con 2.000 soldados.
División del Miño con 10.000 soldados, con 4.000 fusiles y caballos.
Juan Antonio Gago con 500 hombres de Marin, 2 piezas de artillería de a ocho.
Alarmas de la villa de Redondela con 3 cañones, uno de 24 y dos de 18 lb.
Lanchas cañoneras, 3.
Equipo bélico empleado por los franceses:
18 batallones.
1200 caballos.
13 piezas de artillería.