Artículo de Wenceslao Fernández Flórez publicado el 13 de Julio de 1922. Aunque podría haber sido ayer.
No reproducimos el artículo completo, únicamente aquellas partes de mayor relieve.

Los ricos y los impuestos
“Hace días que nos agobia una preocupación. Los ricos están profundamente indignados contra algunos artículos en los que asegurábamos temerariamente que defraudaban a Hacienda. Los ricos nos han escrito cartas rebosantes de amargura o colmadas de rencor. Todos coinciden en que el ser rico es una carga abrumadora; uno nos ofrecía, en nombre de un amigo, un latifundio que, hasta ahora, no ha llegado a nuestro poder; otro nos increpaba: “¿Qué sabe usted de esto de ser rico? ¿Ha sido rico alguna vez? Pues ¡cómo se atreve a hablar de lo que no conoce!”
Con permiso de nuestros amables comunicantes, vamos a reproducir algunos párrafos del notable discurso pronunciado en el Congreso por el ex-director general de la Deuda, don José del Moral. El señor del Moral es un hombre recto, bien intencionado; pertenece al partido conservador; sabe por dichosa experiencia lo que es la riqueza, y guarda otra riqueza espiritual: una cultura sin exhibiciones, que asoma tan sólo -y siempre con gran modestia- en el instante necesario.
El señor Del Moral dijo:
“Según datos publicados por la Inspección general de Hacienda pública, en el pasado ejercicio se han descubierto defraudaciones por valor de 20 millones de pesetas. Han aparecido sociedades adeudando al Estado cuotas: una de 151.126 pesetas; otra, de 746.268; otra, de 339.542; otra, de 6000.000; otra, de 443.338. Es decir, entre cinco sociedades, 2.333.274 pesetas.”
Los nombres de estas sociedades no los ha pronunciado el señor Del Moral, pero nosotros los conocemos. En todas ellas intervienen personajes poderoros; muchos relacionados estrechamente con la política.
Seguimos al señor Del Moral:
“La casi totalidad de estos dos millones y pico de pesetas corresponde a débitos por beneficios obtenidos por consejeros, gerentes y administradores de estas grandes compañías.”
[…]
Para no aumentar la irritación de los distinguidos ricos que nos favorecen con sus epístolas, no haremos comentario alguno de estas manifestaciones. Pero recordemos el comentario del señor Del Moral. Es éste:
“Y yo os digo, señores diputados, que no hay derecho que el Fisco se ensañe con un infeliz labriego mermándole el producto insuficiente para su sustento, que a fuerza de trabajo y penalidades logra arrancar del reseco y empobrecido terruño en que le arraiga el instinto, y le embargue la inhospitalaria choza en que habita, el mísero ajuar, hastal e podrido jergón de paja donde reposa, mientras se permite a los defraudadores de mayor cuantía, a los privilegiados plutócratas de la defraudación, e tranquilo y beatífico disfrute de su fraude. No hay derecho que mientras consentimos que muchos grandes industriales contribuyan al sostenimiento de las cargas públicas con cuotas contributivas mezquinas, irrisorias en relación con los pingües beneficios que obtienen, les quitemos de la boca el mendrugo de pan con que se alimentan unos desdichados que viven más como bestias que como seres humanos. Pero los defraudadores son poderosos, tienen amigos, tienen influencia, y estos elementos, bien manejados, dan mucho juego.”
Ahora, amado lector, después de conocidas y meditadas estas frases, continuemos respetando a la plutocracia, guardemos para sus desmanes lo que se ha convenido en llamar “silencio patriótico” y… paguemos los tributos nosotros, que para eso somos pobres y apenas podemos vivir.”