Fundación Wenceslao Fernández Flórez

31 Marzo 2010

Mes de Abril na FWFF no 125 Aniversario WFF

Arquivado en: Eventos, Programa TARDES DE LECER NA FWFF — magago @ 1:07 pm

TARDES DE LECER NA FUNDACIÓN WENCESLAO FERNÁNDEZ FLÓREZ

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ABRIL 

Estimados amigos: velaquí presentamos a programación prevista para abril en Villa Florentina. Despedimos o mes de marzo con auga, porque aquí chove, e se, como di o refraneiro popular “en abril, augas mil”, non se lle vai dar tregua ao paraugas polo de agora.

Agardemos, e veremos.

En calquera caso, a Fundación W. Fernández Flórez non se para por mor da choiva, e menos nesta ano en que celebramos o 125 Aniversario do nacemento de WFF. Velaquí vai, pois, o noso programa de actividades para o vindeiro mes.

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SÁBADO 3: Lectura dramatizada de textos da novela El hombre que compró un automóvil, de WFF. A cargo dos integrantes do grupo de teatro Fas-que-fas, da FWFF.

DOMINGO 4: Faladoiro dominical Té con Historias, dedicado á figura do escritor Pío Baroja, a quen dedicamos tamén o noso Club de Lectura.

SÁBADO 10: Inauguración da exposición El toro, el torero y el gato, composta por pinturas de Fernando Viscasillas sobre temas das crónicas taurinas de Fernández Flórez recollidas no libro do mesmo título.

SÁBADO 17: Como consecuencia da inauguración da exposición o sábado 10, aprazamos a sesión infantil da Caixa dos Contos Favoritos para o sábado 17.

DOMINGO 18: Reunión do Club de Lectura Lendo con WFF e os seus contemporáneos. Falaremos da novela La feria de los discretos, de Pío Baroja.

SÁBADO 24: Explorando a Biblioteca de WFF con David Meier.

VENRES 30: Actuación do grupo de teatro Fas-que-fas, da FWFF, no Centro Sociocultural do Graxal ás 20.30h coa obra Os mortos factúranse e as mulleres denúdanse, de Darío Fo.

As actividades dos sábados terán lugar ás 19.00h e as dos domingos ás 18.00h. A entrada é gratuíta.

Adiantamos xa que para o mes de maio, o luns día 17, celebraremos a IV Romaría das Letras Galegas, dedicadas este ano á figura de Uxío Novoneyra. Como en anos anteriores, os actos comezarán pola mañá e prolongaranse durante a tarde con actividades de diversa índole e un xantar campestre. Confiemos en que para entón xa non chova…

29 Marzo 2010

Día Mundial do Teatro

Arquivado en: Eventos — magago @ 10:16 pm

O sábado 27 tivo lugar en Villa Florentina un acto poético-musical protagonizado pola actriz María Inés Cuadrado, acompañada pola doce música do clarinetista Xocas Meijide, membro da Banda Municipal da Coruña.

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Non é a primeira vez que María Inés visita a FWFF e nesta ocasión, como nas anteriores, foi ante un moi concurrido auditorio. Este evento destacou pola posta en valor da palabra a través da poesía, da lenda, da conversa… tratando temáticas diversas como a muller, a emigración, o valor dun libro e a tradición oral e, como fonte de inspiración moi súa, a figura de Rosalía de Castro.

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Con estes elementos, acompañados pola música de Xocas Meijide, a carón da lareira acesa, unha branca camelia e a luz dunha vela, xurdíu a palabra, a palabra poética, musical e sonora.

26 Marzo 2010

María Inés Cuadrado en Villa Florentina

Arquivado en: Eventos, Programa TARDES DE LECER NA FWFF — magago @ 12:02 pm

TARDES DE LECER NA FUNDACIÓN WENCESLAO FERNÁNDEZ FLÓREZ 

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O próximo sábado, día 27 de marzo, coincidindo coa celebración do Día Mundial do Teatro, estará con nós a actriz María Inés Cuadrado, quen levará a cabo un recital baixo o título BOLBORETAS NAS MEIXELAS, composto por contos lendas e poemas interpretados co acompañamento en clarinete de Xocas Meijide.
 
Este evento terá lugar por volta das sete do serán e a entrada, como sempre, será gratuíta.

25 Marzo 2010

Sherlock Holmes visita nuestro Club

Arquivado en: Eventos — magago @ 1:07 pm

El domingo pasado, a eso de las seis de la tarde, tal y como estaba previsto, el detective Sherlock Holmes visitó Villa Florentina acompañado de su inseparable amigo el Doctor Watson. Con ellos, una amplia gama de personajes de lo máis variopinto, entre ellos, famoso y malvado profesor Moriarty. En la nebulosa de nuestra memoria se asoman históricos criminales tan terribles como Jack el Destripador o el literario Doctor Jeckyll y Mr. Hyde, personaje creado por Robert L. Stevenson.

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Sherlock Holmes y el Dr. Watson llevados al cine por Basil Rathbone y Nigel Bruce.

Sherlock Holmes representa, entre los grandes personajes literarios, la eficacia de la mente analítica, observadora, capaz de sacar provechosas deducciones a través de detalles que para los demás pasan desapercibidos. He aquí un caso singular, en el que el personaje sobrepasa a su autor y toma vida propia. Sherlock Holmes y su violín, su pipa, su lupa, su gorra de doble visera… y Londres: la gran ciudad donde tienen lugar la mayor parte de los extraños casos que ha de resolver.

- Querido amigo -dijo Sherlock Holmes mientras nos sentábamos a uno y otro lado de la chimenea en sus aposentos de Baker Street-. La vida es infinitamente más extraña que cualquier cosa que pueda inventar la mente humana. No nos atreveríamos a imaginar ciertas cosas que en realidad son de lo más corriente. Si pudiéramos salir volando por esa ventana, cogidos de la mano, sobrevolar esta gran ciudad, levantar con cuidado los tejados y espiar todas las cosas raras que pasan, las extrañas coincidencias, las intrigas y engaños, los prodigiosos encadenamientos de circunstancias que se extienden de generación en generación y acaban conduciendo a los resultados más extravagantes, nos parecería que las historias de ficción, con sus convencionalismos y sus conclusiones sabidas de antemano, son algo trasnochado e insípido. (Un caso de identidad, fragmento).

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Sir Arhtur Conan Doyle pertenece a la galería de autores victorianos que, junto con Robert L. Stevenson, Rudyark Kipling o H. G. Wells, cautivaron a los lectores londinenses de su época. Conan Doyle nació en Edimburgo en 1859 y el pasado año se conmemoró el 150 Aniversario de su nacimiento. Estudió medicina y en 1880 viajó, a bordo del Hope, como médico, al Ártico. Más tarde iría en el Mayumba a África, para acabar compartiendo clínica en Plymouth con el Dr. George Budd e instalarse por su cuenta poco después, sin mucho éxito. Así fue, con el desencanto de la medicina, como comenzó su carrera literaria y en 1886 aparecería la primera de las aventuras del detective: Estudio en escarlata. Aquí comienzan las andanzas de uno de los más famosos detectives de la historia literaria que acabó por adueñarse de su autor hasta tal punto que, cuando éste, harto de la persecución, decidio matarlo, provocó una auténtica revolución. Fatal decisión, pues, porque su autor llegó a recibir cartas amenazantes por parte de algunos lectores. Tal fue la reacción del público. Sin embargo, tardaría aún unos ocho años en volver a aparecer Holmes. Lo haría con El sabueso de los Baskerville en forma de recuerdo y, más tarde, en La casa vacía, primera narración de la serie El regreso de Sherlock Holmes, donde Conan Doyle lo resucitaría definitivamente.

Conan Doyle murió el 7 de Julio de 1930, pero su alter ego permanece vivo en la memoria de sus modernos lectores.

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Sherlock Holmes con Watson realizando unas pruebas en su laboratorio.

Ilustración de Sidney Paget.

Para finalizar este artículo, he aquí la descripción del detective desde la perspectiva del entrañable Dr. Watson, compañero de piso de Sherlock Holmes en el 221B de Baker Street:

No resultaba ciertamente Holmes hombre de difícil convivencia. Sus maneras eran suaves y sus hábitos regulares. Pocas veces le sorprendían las diez de la noche fuera de la cama, e indefectiblemente, al levantarme yo por la mañana, había tomado ya el desayuno y enfilado la calle. Algunos de sus días transcurrían íntegros en el laboratorio de química o en la sala de disección, destinando otros, ocasionalmente, a largos paseos que parecían llevarle hasta los barrios más bajos de la ciudad. Cuando se apoderaba de él la fiebre del trabajo era capaz de desplegar una energía sin parangón; pero a trechos y con puntualidad fatal, caía en un extraño estado de abulia, y entonces, y durante días, permanecía extendido sobre el sofá de la sala de estar, sin mover apenas un músculo o pronunciar palabra de la mañana a la noche. En tales ocasiones no dejaba de percibir en sus ojos cierta expresión perdida y como ausente que, a no ser por la templanza y limpieza de su vida toda, me habría atrevido a imputar al efecto de algún narcótico. Conforme pasaban las semanas, mi interés por él y la curiosidad que su proyecto de vida suscitaba en mí, fueron haciéndose cada vez más patentes y profundos. Su misma apariencia y aspecto externos eran a propósito para llamar la atención del más casual observador. En altura andaba antes por encima que por debajo de los seis pies, aunque la delgadez extrema exageraba considerablemente esa estatura. Los ojos eran agudos y penetrantes, salvo en los períodos de sopor a que he aludido, y su fina nariz de ave rapaz le daba no sé qué aire de viveza y determinación. La barbilla también, prominente y maciza, delataba en su dueño a un hombre de firmes resoluciones. Las manos aparecían siempre manchadas de tinta y distintos productos químicos, siendo, sin embargo, de una exquisita delicadeza, como innumerables veces eché de ver por el modo en que manejaba Holmes sus frágiles instrumentos de física. (Estudio en escarlata, 1886). 

Nuestra próxima obra de lectura será La feria de los discretos, de Pío Baroja.

23 Marzo 2010

Día da Árbore

Arquivado en: Eventos — magago @ 2:20 pm

Estimados amigos,

O pasado domingo tivo lugar un acto de conmemoración do Día da Árbore organizado polo Concello de Cambre en colaboración coa Fundación W. Fernández Flórez. Neste acto participaron integrantes da Compañía de Teatro O Polo Saltón pero tamén do Fas-que-fas, lendo algúns fragmentos da obra O Bosque Animado e tamén o Himno á Árbore.

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Neste acto tamén demos a benvida á Primavera. Estiveron presentes as autoridades locais e varios veciños da parroquia que, pala en man, quixeron contribuir á plantacióni de varios castaños que o día de mañá lucirán fermosos, mirando sempre ao ceo. E así, reproduciremos ao fin un dos fragmentos lidos do Bosque Animado.

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O grupo de gaitas da Escola de Música das Mariñas amenizou coa súa música este sinxelo acto.

El Bosque Animado (fragmento)

“[…]
Los árboles tienen sus luchas. Los mayores asombran a los pequeños, que crecen entonces con prisa para hacerse pronto los dueños de su ración de sol, y al esparcir sus raíces bajo la tierra, hay algunos quizá demasiado codiciosos que estorban a los demás en su legítimo empeño de alimentarse. Pero entre todos los seres vivos de la fraga son los más pacíficos, los más bondadosos, los que poseen un alma más sencilla e ingenua. Conviene saber que carecen absolutamente de vanidad. Nacen en cualquier parte e ignoran que sólo por el hecho de crecer allí, aquel lugar queda embellecido. No se aburren nunca porque no miran a la tierra, sino al cielo, y el cielo cambia tanto, según las horas y según las nubes, que jamás es igual a sí mismo. Cuando los hombres buscan la diversidad, viajan. Los árboles satisfacen ese afán sin moverse. Es la diversidad la que se aviene a pasar incesantemente sobre sus copas.
Ellos son también la diversidad. Como quiera que se agrupen, siempre forman un conjunto armonioso, y hasta los que nacen aislados en la campiña o sobre los cerros parecen tener una profunda significación que emociona el espíritu. Si los troncos son rectos, nos impresiona su esbeltez; si son torcidos y atormentados, no deja de haber en ellos una sugerida belleza, algo que los humaniza ante nuestros ojos. Según avanzamos por un bosque, la alineación de sus árboles, el perfil del ramaje, el artesonado de las hojas cambia y el panorama se renueva incesantemente con perspectivas en que las formas se conjugan en modos infinitos, como los hombres no han acertado a conseguir ni en el más complicado y fastuoso de los bailes.
La Desgracia –que conoce todos los caminos del mundo- pone también, a veces, sus lentos pies en los senderos del bosque. Es cuando acuden los leñadores con sus hachas de largo mango, o cuando el furioso vendaval apoya su espalda en la tupida fronda y empuja hasta sentir el crujido mortal del tronco, o cuando el ascua desprendida de una locomotora hace nacer entre la hierba seca una lengüecilla roja que después se multiplica y crece y corre y se eleva hasta colgarse de las ramas que se retuercen y chisporrotean y abaten. Pero todo esto es infrecuente y la calma feliz es la habitual moradora de la fraga.
Los árboles ejercitan distracciones, tan inocentes como ellos mismos, que no conocen el mal. Especialmente les gusta cantar, y cantan en coro las pocas canciones que han logrado componer. Como todas las plantas, aman intensamente el agua y a ensalzarla dedican sus mejores sinfonías, que son dos y las podéis oír en todos los bosques del mundo: una imita el ruido de la lluvia sobre el ramaje y la otra copia el rumor de un mar lejano. Alguna vez, en la penumbra de una arboleda, os habrá sorprendido el son de un aguacero que, distante al principio, va acercándose hasta pasar sobre vuestra cabeza; miráis al cielo por los intersticios del verdor, y está limpio y azul: ni una gota desciende a humedecer la tierra, pero el sonido continúa y se aleja y vuelve… Si entonces observáis las ramas, veréis hojas estremecidas como la garganta de un cantor. Los árboles han iniciado su orfeón. ¿Cuál de ellos ha comenzado? ¿Es aquella alta copa, visible sobre todas las sumidades, la que marca el compás y dirige el coro con su casi imperceptible balanceo? Los hombres no podemos adivinarlo. Otras veces se hace audible en el bosque el fragor –muy remoto- de un mar embravecido, el rodar de las olas desmelenadas y su choque sonoro contra los arrecifes. Juraríais que el océano abre sus llanuras poco más allá de la floresta, y sin embargo os separan de él muchos kilómetros; pero los pinos rodenos que viven en los acantilados han aprendido su canción y se la enseñaron a los demás árboles. Tan bien la saben que no falta ni el silbido del viento en las cuerdas de los navíos ni el correr del agua por la playa, que evoca el rasgarse de una tela sedosa.
Un día llegaron unos hombres a la fraga de Cecebre, abrieron un agujero, clavaron un poste y lo aseguraron apisonando guijarros y tierra a su alrededor. Subieron luego por él, prendiéronle varios hilos metálicos y se marcharon para continuar el tendido de la línea.”

19 Marzo 2010

El marqués de Saint Evremont

Arquivado en: Eventos, Programa TARDES DE LECER NA FWFF — magago @ 2:58 pm

El Marqués de Evremont, o Historia de dos ciudades (1859), es el título de cuya novela vamos a leer mañana varios fragmentos. El autor es Charles Dickens y la novela forma parte de la biblioteca de WFF. Transcribimos el inicio para ir abriendo boca. La edición que manejamos es de la Casa Editorial Eduardo Domenech, de Barcelona. La traducción de A. de la Pedraza.

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“Resurrección” / Capítulo primero / En 1775

“Era la mejor y la peor de las épocas, el siglo de la locura y de la razón, de la fe y de la incredulidad; era un período de luz y de tinieblas, de esperanza y de desesperación, en que se veía delante el horizonte más esplendente y la noche más profunda, en que se iba en línea recta al cielo y por el camino más corto al infierno; era, en una palabra, un siglo tan diferente del nuestro que, según la opinión de autoridades muy respetables, sólo se puede hablar de él en superlativo, tanto en bien como en mal.”

I / “The period”

It was the best of times, it was the worst of times, it was the age of wisdom, it was the age of foolishness, it was the epoch of belief, it was the epoch of incredulity, it was the season of Light, it was the season of Darkness, it was the spring of hope, it was the winter of despair, we had everything before us, we had nothing before us, we were all going direct to Heaven, we were all going direct the other way–in short, the period was so far like the present period, that some of its noisiest authorities insisted on its being received, for good or for evil, in the superlative degree of comparison only.”

Mañana, sábado día 20, a las siete de la tarde en Villa Florentina.

17 Marzo 2010

Propostas para o fin de semana

Arquivado en: Eventos, Programa TARDES DE LECER NA FWFF — magago @ 11:54 am

O próximo fin de semana agárdanos unha intensa actividade na Fundación Wenceslao Fernández Flórez, actividade coa que continuamos a conmemorar este ano do 125 Aniversario de WFF.

TARDES DE LECER NA FUNDACIÓN WENCESLAO FERNÁNDEZ FLÓREZ

20/03/2010 - 19,00h

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Dunha banda, o sábado dedicaremos a tarde á lectura dalgúns fragmentos da obra O Marqués de Saint Evremont, do escritor inglés Charles Dickens, de quen Fernández Flórez era un grande admirador e de quen xa temos falado en anteriores ocasións na FWFF.

DÍA MUNDIAL DA ÁRBORE: 21/03/2010 - 12.30h

O domingo pola mañá, nun acto organizado polo Concello de Cambre en colaboración coa Fundación W. Fernández Flórez, terá lugar a conmemoración do Día Mundial da Árbore e a chegada inminente da Primavera a carón da Ponte do Cubo, frente a Villa Florentina. Este evento comezará ás 12.30h e consistirá na prantación de tres fermosas árbores autóctonas, prantación que será acompañada da lectura de textos do Bosque Animado e o Himno da Árbore por integrantes da Compañía de Teatro O Polo Saltón e o Fas-que-fas.

CLUB DE LECTURA: 21/03/2010 - 18,00h

Ese mesmo día, pola tarde, os membros do Club de Lectura Lendo con WFF e os seus contemporáneos reuniránse para falar das Aventuras de Sherlock Holmes, un dos detectives máis lóxicos e famosos do universo literario creado polo escritor Sir Arthur Conan Doyle. Esta reunión terá lugar ás SEIS da tarde. A participación no Club é gratuíta. 

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Sherlock Holmes e o seu inseparable amigo, o Doutor Watson.

15 Marzo 2010

Cine y literatura: dos géneros

Arquivado en: Eventos — magago @ 3:16 pm

Semana-Años 50
Paracaidistas de sombra. “No me cuentes el final”

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Una cosa son las películas de “gánsters” y otra las películas policíacas. En las primeras –que ya hemos comentado en otras ocasiones- procura reflejarse la fría brutalidad, un coraje que no es más que cobardía, porque opera aprovechando la superioridad y las circunstancias más favorables. Son como zarpazos de fiera; La piedad está ausente en todos los casos y la inteligencia no juega ningún papel, ni para atacar ni para huir al castigo; el triunfo se encomienda a las pistolas ametralladoras y la fuga a los automóviles potentes. En cambio, en las películas de policía, el crimen suele ser apenas un pretexto para el subsiguiente juego de habilidades entre el detective y el criminal. En verdad, mejor que al sentimiento, estos asuntos se encaminan a la inteligencia del lector o del espectador, aunque sea en el mínimo y poco prestigioso esfuerzo que representa el proponer un jeroglífico. ¿Quién mató? ¿Cómo mató? Y ¿por qué mató? He aquí el trípode en que descansan las novelas de policía. La víctima no interesa, el victimario, tampoco. El protagonista suele ser siempre el procedimiento.
De aquí que se nos revele como tarea fácil y sin mérito “construir” un asunto policíaco. Porque el autor dispone de todos los elementos según le interesa y puede despistar a quienes buscan la solución, sacándose de la manga en el último capítulo a un personaje que tuvo buen cuidado de permanecer borroso, o revelando, también en los párrafos postreros, motivos cuyo conocimiento hubiesen dado clara luz desde el principio. La casualidad acostumbra tener en estas fábulas prerrogativas de inusitado bulto, y la endeblez del conjunto es tal, que si previamente se conoce quien es el asesino ya no interesa la película o la novela. “No me cuentes el final” es la súplica que hace un aficionado al otro aficionado que le habla de una producción nueva.

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Y, sin embargo, ningún género cuenta con tantos partidarios. Los tiene no sólo entre quienes prefieren las buenas lecturas, sino también en aquellas personas de hondas preocupaciones científicas de gobierno. Hitler leía al acostarse novelas de detectives. Attlee se entrega al mismo hábito; es frecuente comprobar que, para acompañarse en un viaje, muchos hombres que alcanzan a sentir el goce de una buena biblioteca, adquieren en el quiosco de la estación un relato policíaco. Quizá porque es lo menos fatigoso, lo que resbala por la epidermis de la atención sin perturbarla.
Pero debe de haber otras razones más complicadas para que sea tan crecida y tan universal la muchedumbre de adeptos. Nada se opone a que busquemos una explicación en la antítesis del bien y el mal, cuya lucha, vieja como el hombre, y sentida por todos los hombres en todas las épocas, con expresión en todas las religiones, es ya de por sí misma apasionante.
Resulta curioso investigar la evolución que lo mismo en la novela que en el teatro –y ahora en el cine, pese a sus pocos años- ha seguido “el malo”. Apenas hace un mes pudimos conocer en las salas madrileñas una película policíaca: “El coche número 13”, basada en un autor ya ilegible, pero que alcanzó difusión y notoriedad extraordinarias: Xavier de Montepin. Los “malos” de Montepin eran totalmente malos. Eran malhechores, aptos para cualquier delito. Lo mismo robaban, que mataban, que calumniaban; perseguían con delicia a los huérfanos y preparaban gozosamente trampas para las doncellas desvalidas. Malos de arriba abajo y en todos los momentos.
Aquellos seres luchaban con demasiadas complicaciones. Siempre tenían que vigilar el último chantaje, que borrar las huellas del último niño robado, que elegir los mejores venenos, que destruir un testamento u ocultar unas joyas. Su vida no era vida. Abarcaban mucho y se metían en tal cantidad de líos, que no disponían ni de un fin de semana para reposar. El autor los odiaba, y los lectores también. No había más remedio. Sus delitos exigían varios tomos para ser contados y varias series para ser cinematografiados.
Pero he aquí que, acaso para evitarse tantas complicaciones, quizá cediendo a las características de nuestra época, los “malos” se deciden por la especialización. Matan o roban una vez; dos, a lo más, y ya juzgan haber hecho bastante. Si secuestran a un chiquillo o eliminan a un cajero, se creen con derecho a retirarse. Ponen todo su afán no en acumular cadáveres sino en llevar el hecho criminal a la mayor perfección de disimulo; tras de lo cual piensan:
- Bueno; ahora puede pasar la Policía a ver si desenmaraña esta madeja.
No es infrecuente el caso en que –como en la reciente cinta “Así no se muere”- el asesino resulta simpático y el público desea su impunidad, mientras que el asesinado no merece ni aún nuestra compasión.
Va desapareciendo de las pantallas el tipo del malhechor que en otros tiempos dejaba a sus víctimas en un sótano que se iba inundando lentamente, o atadas junto a tres metros de mecha que, al arder por completo, provocarían la explosión de una bomba. Sucedía que cuando aquellos exquisitos bandidos regresaban para regocijarse ante la destrucción de sus enemigos, sus enemigos habían escapado. No en vano ocurre esto durante cincuenta o sesenta años. Los malvados concluyeron por aprender que, pese a todas sus precauciones, no conseguirían nunca la defunción de los hombres de bien si continuaban empleando procedimientos retardados aunque sibaríticos para aniquilarlos. Si ahora tienen que matar, lo hacen rápidamente.
En cambio, se enriquecieron los móviles del crimen. Antes eran muy pocos: odio, celos, codicia, miedo y… casi, casi… pare usted de contar. Ahora, un sujeto aparece asesinando a cualquier infeliz  porque es plenilunio, o porque durante la guerra sufrió una herida que le hizo olvidarse de ser buena persona, o porque una institutriz demasiado severa amargó su infancia.
Naturalmente, contra esto puede muy poco la Policía. La Policía dice: “Busquemos la mujer”. Y no hay mujer. Entonces añade: “¿Cuáles son los móviles?” No hay móviles. “¿A quién interesó este crimen?” A nadie. En una borrosa penumbra existe una herida en la cabeza, una institutriz descontenta con su soltería o el patológico y extraño efecto de las  mareas en un sujeto que sólo se desequilibra cuando la luna se alza completamente redonda en el cielo. Para desentrañar tales misterios no sirve un inspector de Scotland Yard, sino que son indispensables una mujer guapa y un médico. Entre los dos y con arreglo a unas teorías que demuestran hasta que punto los guionistas de Hollywood son incapaces de comprender la transparente tesis del famoso Freud, ya en gran parte pasada de moda, todo se aclara y normaliza en las más modernas películas policíacas.
Sin duda existe una verdad, en fondo; y es que un criminal es un enfermo en la mayoría de los casos. Y un día llegará en que las brigadas de investigación estén compuestas por doctores, y el más activo o el más inteligente de ellos presentará al juez en un tubo un cultivo bacilar o, en un papel, el estudio de las glándulas de secreción del malvado. Y dirá:
- Os entrego, señor, al culpable.
Pero ese día ya no se podrá urdir películas de detectives. No interesarán al público. La fatalidad fisiológica no emociona.
W. Fernández Flórez

12 Marzo 2010

A Caixa dos Contos Creativos

Arquivado en: Eventos — magago @ 11:56 am

A CAIXA DOS CONTOS CREATIVOS

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NA

FUNDACIÓN WENCESLAO FERNÁNDEZ FLÓREZ 

Estimados amigos,

Este fin de semana abrimos a Caixa dos Contos de Villa Florentina para deixar voar a fantasía levados da man por Alberto Ballón Lage

El é o autor das historias ás que daremos lectura mañá: “El girasol de Paula” e “Kiko y las luciérnagas”, e tivo a ben remitírnolas para ir enchendo a nosa Caixa dos Contos coas historias saídas da súa imaxinación, feito polo que nos queremos mostrar o noso agradecemento para o autor e a súa familia, amigos da Fundación.

Esta lectura, coa que xa nos imos anticipando á chegada da Primavera, terá lugar o sábado 13 por volta das sete do serán e a entrada, como sempre, será gratuíta.

10 Marzo 2010

Figuras de mujer en la obra de WFF: Aurora

Arquivado en: Obras de WFF — magago @ 3:02 pm

En la novela Los que no fuimos a la guerra, que toma como base la Primera Guerra Mundial, aparece, entre otros personajes, el de Aurora, joven que, ante la situación delicada que vive el país, reflexiona del siguiente modo después de hacer balance sobre su situación familiar y social: 

“El Destino le ofrecía a ella una solución: casarse. Casarse con veinticinco duros al mes, volver a vivir la historia conocida, a agonizar, a embrutecerse en una miseria angustiosamente disimulada… No; prefería correr la suerte común. Sentía ahora para la lucha un impulso varonil. ¿Varonil?… ¿Por qué no había de ser también femenino el amor al trabajo y la redención por el esfuerzo propio?… Hasta entonces ella había sido en su casa menos que un animalito, casi un objeto. ¿Qué fiinalidad era la de aquella vida imbécil, llena de monotonía, consumidora de años?… Dormir, comer, coser, pasear los días de sol por la Alameda y algún día de lluvia por los soportales de la plaza de la Constitución; pasar largas horas tras los cristales de la galería, escuchar las quejas de su madre, intervenir en las riñas de los arrapiezos… ¡Oh, qué estúpida esterilidad encerrada en todo esto!… Y un año así, y otro, y la vida entera.”

Y Aurora, haciendo frente a dicha reflexión, dedice romper con esa monotonía tradicional para dar sentido a su vida.

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