Los goles y la economía
Estamos vivindo momentos de gran emoción, de masiva emoción: a selección española de fútbol chegou onte de Sudáfrica e foi recibida por unha multitude abrumadora. A reacción do pobo ante a victoria do combinado español está a causar un furor que sobrepasa os límites do racional. ¿Que significado pode ter isto? ¿Cal pode ser a súa trascendencia? ¿Durante canto tempo durará esta euforia colectiva? ¿Hai unha relación directa entre este triunfo futbolístico e as economías dun país en crise? É dicir, ¿mellorará isto a vida dos petos españois? Hum…
O caso é que, sobre esta relación entre goles e economías, Wenceslao escribíu alá polo ano 1957 un artigo que titulou así: “Los goles y la economía”, con motivo dun encontro entre o Deportivo da Coruña e outro equipo foráneo nun momento en que o conxunto coruñés acaba de baixar a segunda división. Dialogando cun paisano seu, afecionado ao deporte rei, este explicáballe:
“El fútbol, querido señor, es algo mucho más complicado de lo que superficialmente parece. ¿Cómo lo juzga usted? ¿Como un deporte? ¿Como un espectáculo? ¿Como un desfogue de las masas? ¿Como un fenómeno social? Pues bien: es todo eso y mucho más. Resulta que hasta la prosperidad de los pueblos está relacionada con él. Antes se catalogaban las ciudades según la belleza de sus monumentos, la prosperidad de sus moradores, el encanto de sus paisajes… Ahora son de primera, de segunda o de tercera división, según la categoría de sus clubs de fútbol. Antes había alguna gente que tomaba el tren para admirar Toledo, al que escriores geniales, como Marañón, dedicaban un libro asombrosamente perfecto. Ahora millares de personas se desplazan, se angustian por el logro de plazas en trenes y autobuses y de billetes en el estadio, para asistir al encuentro de dos equipos renombrados.”
O afecionado continúa a súa disertación explicándolle a Wenceslao que a chegada masiva de forasteiros á cidade supón un grande movemento económico, como é natural: bares, tendas, cafés, restaurantes…: “dinero, amigo mío, mucho dinero, muchos miles de duros repartidos entre la población.”
A isto hai que engadir a propaganda: “Conseguir que un pueblo sea citado muchas veces equivale al regalo de grandes beneficios. ¿Y cómo se logrará mejor que con las reiteradas referencias de todos los periódicos a los desplazamientos y las competiciones en que intervienen sus jugadores de fútbol? Con grandes títulos, con frecuencia casi diaria y gratuítamente, la prensa nacional y aun extranjera nos recordará que existe tal o cual ciudad, y al ocuparnos de ella quizá nos enteremos de que, además de triunfar por cinco a uno o por tres a cero sobre equipos de diversas procedencias, esa ciudad posee -aunque no importa tanto- una catedral pasmosa y los mariscos más variados y substanciosos de toda la región.”
Aplicado este plantexamento á vida futbolística actual e, concretamente, a esta recentísima victoria da selección española, cabe agardar con impaciencia os beneficios que se derivarán de tal triunfo, á marxe do vibrante subidón emotivo do que foron testemuñas directas as rúas madrileñas na tarde-noite de onte. As penas, se van acompañadas de goles, lévanse moito mellor…
En calquera caso, desde aquí felicitamos moi sinceramente a todos os integrantes do equipo español que loitaron con tanto acerto neste mundial, guiados pola man dun discreto seleccionador que lles transmitíu con sabedoría a súa propia sensatez. Parabéns!
