Fundación Wenceslao Fernández Flórez

25 Xullo 2010

Santiago de Compostela

Arquivado en: Obras de WFF — magago @ 5:59 pm

“La cabeza”
Por Wenceslao Fernández Flórez, en La conquista del horizonte

WFF - A CASTILLO.jpg

En mis anteriores divagaciones acerca del carácter de las tres principales ciudades coruñesas atribuí a Santiago de Compostela la función que la cabeza ejerce en el cuerpo humano. Esta afirmación es exacta en cuanto se refiere a la razón de la existencia santiaguesa. Podría decirse que Santiago vive exclusivamente del espíritu y para el espíritu. La catedral y la Universidad son sus sostenes. El comercio santiagués no se refiere a ningún objeto, a nada material; y lo mismo ocurre con la industria. A Santiago se va a buscar un buen diagnóstico médico, a ganar indulgencias plenarias, a adquirir conocimientos de Derecho romano, o canónico, o penal. De todo esto hay allí más y mejor que en parte alguna de Galicia. Médicos ilustres abren diariamente en canal a numerosas personas, buscan y rebuscan en sus vísceras y les extirpan el mal como quien sacude un zapato para que caiga la arena molesta; sabios catedráticos vierten chorros de ciencia jurídica en muchedumbres de estudiantes para que puedan andar por el mundo, como se vierte gasolina en un auto; las almas pecadoras se nutren de gracia divina en las innumerables iglesias… Si algo más puede adquirirse en Santiago es relacionándolo con la vida espiritual: medallas benditas que nos defienden contra las tentaciones; paraguas gratos a los filósofos, porque a su cobijo se medita mejor; vino del Rivero de Avia, que estimula la propensión discutidora… En suma: cuanto en Compostela existe es o espíritu puro o fomento de lo espiritual.

SANTIAGO 1.jpg

Pero en otro sentido no podría asegurarse que Santiago fuese la cabeza principal, porque ni ejerce función directa, ni se consentiría que la ejerciese. Galicia padece desde hace mucho tiempo un grave mal: la cefalofobia. Allí donde intenta aparecer una cabeza, todos tunden en ella. Han pasado muy pocos años desde que ocurrió un suceso representativo. En los límites del municipio coruñés fueron colocados unos postes, en los que se avisaba: “La Coruña, capital de Galicia.” Suscitóse inmediatamente un verdadero conflicto diplomático.
Numerosas ciudades gallegas hicieron saber a La Coruña que ni acataban su capitalidad ni le reconocían el menor derecho a ella. Se escribieron artículos, se cruzaron telegramas, y si no se hubiese retirado la inscripción indicadora, es muy probable que veinte o treinta pueblos de Galicia hubiesen movilizado su Guardia municipal contra la ciudad de María Pita.

santiago 2.jpg

En Galicia no habrá nunca separatismo, por una razón paradójica: por exceso de separatismo. Y esto, que cualquier turista indiferente puede apreciar en un rápido paseo por nuestras cuatro provincias, no es tan sólo una pugna entre los pueblos, sino entre los individuos. La región, xenófila por excelencia, cordial, acogedora de todo lo forastero y lo extranjero, tiene su mirada fría y burlona vuelta hacia las propias entrañas. La consigna es no admirar, no ayudar, no exaltar. Hizo emigrar a Curros Enríquez, regateó el emplazamiento de la estatua a la Pardo Bazán, desdeña su propia e interesantísima historia, hasta el punto de ignorarla, y siente una invencible pereza para los movimientos colectivos.

DSCF0424.JPG 

A Santiago de Compostela le correspondería ir corrigiendo esta funesta idiosincrasia regional, ya que es la ciudad intelectual por excelencia; es más fuerte para ella que para las demás el deber de enseñar que la admiración es un sentimiento noble, porque lleva aparejada la comprensión, porque excluye la envidia, porque es la única moneda en que podemos cumplir nuestra obligación de pagar ciertas deudas. Pero Santiago es, en estas cuestiones, como cualquier otra ciudad de Galicia.

Non hai comentarios »

Aínda non hai comentarios.

Semente RSS para os comentarios desta anotación. URI para o Rastro(Trackback)

Deixar un comentario

Xestionado con WordPress